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Sierra Nevada se despide al ritmo de las guitarras

23 Agosto, 2026

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Sierra Nevada se despide al ritmo de las guitarras

Por redacción MotrilDigital - 23 de agosto de 2026Actualizado: 23 de agosto de 2026

Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)

Blanca Adelfa, Brighton 64 y Bala pusieron este sábado el cierre a la XVI edición de Sierra Nevada Por Todo lo Alto, una segunda jornada que volvió a llenar de guitarras la Plaza de Andalucía de Pradollano y confirmó la personalidad de un festival que ha hecho de la música, la montaña y el ambiente familiar su principal seña de identidad.

Si el viernes Sierra Nevada Por Todo lo Alto había convertido la Plaza de Andalucía en una especie de enorme picnic de verano, el sábado la escena volvió a repetirse. Familias, grupos de amigos, niños y aficionados al rock ocuparon de nuevo la explanada con la tranquilidad de quien se reúne para pasar unas horas juntos, mientras desde el escenario llegaban las guitarras.

Lejos del formato de macrofestival, la cita ha terminado por construir una identidad propia alrededor de una fórmula sencilla: música gratuita, bandas con personalidad y montaña. El viernes habían sido D’Baldomeros, las canciones fronterizas de Los Coronas y la descarga salvaje de garage rock de Sex Museum quienes dejaron el listón a más de dos mil metros de altitud. Veinticuatro horas después, tocaba completar el viaje.

También cambió el termómetro. Mientras en la costa granadina y sobre el asfalto de la capital el verano continúa imponiendo sus temperaturas, en Pradollano la noche obligaba a buscar algo de abrigo. El aire fresco de Sierra Nevada acompañó una jornada que volvió a reivindicar precisamente esa diferencia: escuchar rock en pleno agosto sin renunciar a una chaqueta cuando cae la noche.

Blanca Adelfa abre con energía granadina

Blanca Adelfa fue la encargada de poner en marcha la segunda jornada. El trío local de punk rock femenino salió al escenario con la responsabilidad de abrir una noche en la que después aguardaban dos nombres con un importante recorrido a sus espaldas.

Su presencia sirvió también para mantener el vínculo granadino dentro de un cartel que el viernes había abierto D’Baldomeros. Guitarras, batería y una propuesta directa impregnaron de energía local los primeros compases de una Plaza de Andalucía que fue recuperando rápidamente la imagen de la jornada anterior.

A esas horas, parte del público ya estaba instalado sobre la explanada. Unos buscaban sitio cerca del escenario; otros preferían mantenerse unos metros más atrás, sentados y compartiendo comida o bebida. Esa convivencia entre quienes acuden siguiendo a las bandas y quienes simplemente quieren pasar una noche de música en familia continúa siendo uno de los rasgos más particulares de Por Todo lo Alto.

Brighton 64, despedirse también desde la montaña

La segunda parada de la noche tenía un componente distinto. Brighton 64 llegó a Sierra Nevada dentro de ‘Se traspasa’, la gira con la que la histórica formación barcelonesa está diciendo adiós a los escenarios después de una trayectoria iniciada en 1981.

La despedida añadió inevitablemente una carga nostálgica y emotiva al concierto. Los hermanos Albert y Ricky Gil llevan más de cuatro décadas ligados a una manera muy determinada de entender el rock y la cultura mod española, y su paso por Pradollano se convirtió en una de las paradas de ese último recorrido que culminará a finales de año.

Había memoria en las canciones y también entre un público en el que convivían generaciones muy distintas. Brighton 64 forma parte de una historia que comenzó cuando buena parte de quienes estaban el sábado en la plaza ni siquiera había nacido, pero su música encontró en Sierra Nevada un espacio donde pasado y presente podían compartir escenario sin necesidad de solemnidad.

Fue uno de los momentos con mayor peso emocional de la segunda jornada. No solamente por lo que ocurría aquella noche, sino por la certeza de estar viendo a una banda aproximándose conscientemente al final de su recorrido.

Bala pone el broche con toda su potencia

Y entonces llegó Bala. Ánxela Baltar y Violeta Mosquera demostraron que para levantar una tormenta sonora pueden bastar una guitarra, una batería y dos voces. El dúo gallego tomó el escenario para cerrar el festival con una propuesta que mezcla punk, hardcore, grunge y rock pesado sin demasiadas concesiones. El formato puede parecer mínimo sobre el papel. Sobre el escenario ocurre justo lo contrario.

Bala afronta además 2026 en uno de los momentos de mayor proyección de su trayectoria. Después de cuatro discos y de haber llevado su música por escenarios de España, Reino Unido, Estados Unidos, Australia o Japón, el dúo gallego se ha consolidado como una de las propuestas más internacionales del rock estatal.

En Sierra Nevada les correspondió poner el punto final. Y lo hicieron desde la intensidad, elevando el volumen y endureciendo una noche que había recorrido previamente el punk local de Blanca Adelfa y la memoria mod de Brighton 64.

El broche estuvo a la altura de la propia filosofía del festival: pocas distracciones alrededor y toda la atención puesta en lo que salía del escenario.

Rock para mayores y pequeños

Durante la mañana, la programación volvió a reservar espacio para los más pequeños con los talleres infantiles de la escuela granadina Gabba Hey, una actividad cuyas plazas se habían agotado previamente y que completa una fórmula concebida desde hace años para que la música pueda compartirse también en familia. La propia organización sitúa esa combinación de rock, montaña y familia como uno de los elementos que distinguen al festival.

No es un detalle menor. Basta mirar la plaza durante los conciertos para entender que buena parte de la personalidad de la cita nace precisamente ahí. Niños junto a sus padres, aficionados veteranos, jóvenes y grupos de amigos conviven en un mismo espacio sin que el festival parezca necesitar zonas separadas para cada público.

Un festival que encontró su propio lenguaje

Con la última descarga de Bala terminó la XVI edición de Sierra Nevada Por Todo lo Alto y también uno de los fines de semana que marcan el tramo final de la programación estival en Pradollano.

Durante dos noches, la Plaza de Andalucía volvió a convertirse en una sala de conciertos sin paredes. El viernes lo hicieron D’Baldomeros, Los Coronas y Sex Museum. El sábado recogieron el relevo Blanca Adelfa, Brighton 64 y Bala.

Entre unos y otros quedó la misma fotografía: la montaña recortándose alrededor de la estación, el aire fresco obligando a recuperar algo de abrigo en pleno agosto y una explanada ocupada por público que podía acercarse al escenario o disfrutar varios metros más atrás como si estuviera en una reunión entre amigos. Sin grandes vallas. Sin necesidad de artificios. Sin convertir cada metro cuadrado en una carrera por acercarse al escenario.

Sierra Nevada Por Todo lo Alto volvió a despedir el verano demostrando que después de dieciséis ediciones ha encontrado su propio lenguaje. Miles de asistentes, seis bandas durante el fin de semana y una fórmula aparentemente sencilla que continúa funcionando allí donde resulta más difícil replicarla: a más de dos mil metros de altitud, con las guitarras sonando en mitad de la montaña.