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Ríos ingleses al límite: la contaminación que nadie quiere ver

Foto Ramón Martín

Es curioso y preocupante: en un país como Inglaterra, donde llueve bastante, gran parte del agua que corre por los ríos no es apta para beber ni para bañarse por culpa de la contaminación. Durante años, estos ríos, que deberían ser fuente de vida y bienestar, han sufrido un daño silencioso. Aunque la realidad es dura, muchas veces se prefiere mirar hacia otro lado

Motril@Digital.– La verdad es que los ríos de Inglaterra están en un estado bastante triste. Durante años han ido acumulando tanta contaminación que casi ninguno está realmente limpio. Sólo un 14% se salvan, según las estadísticas. Y eso que son tan importantes para la historia y la vida diaria del país.

Piensa en ríos como el Thames en Londres, el Mersey cerca de Manchester, o el Trent en el centro de Inglaterra. Todos ellos sufren con la contaminación. Parte viene de las aguas residuales que, cuando llueve mucho, terminan en el río porque las alcantarillas no dan abasto. También la agricultura mete su parte, con montones de fertilizantes que hacen que el agua se llene de algas y se vuelva un sitio difícil para los peces.

Luego están los contaminantes industriales, esos metales y químicos tóxicos que se quedan ahí por mucho tiempo. Y ni hablar de los microplásticos, que se encuentran hasta en los lugares más inesperados. Sin olvidar las bacterias y virus que pueden hacer que bañarse o incluso tocar el agua sea peligroso.

Un ejemplo que habla por sí solo es el río Irwell, que pasa por Manchester. Está tan sucio que cada año recibe miles de vertidos sin tratar. La gente que vive cerca lo siente de verdad: en internet, en foros como Reddit, lo describen como “apestoso” y lleno de basura, espuma tóxica y olores que no te imaginas. Un pescador local dijo algo que resume todo: “Cada vez que llueve, esto se llena de tampones, compresas, orina y mierda… ni siquiera metería un dedo del pie”.

Esto no solo afecta a los peces y animales que viven en el río, sino que también puede hacer daño a las personas. Comer pescado de estos ríos contaminados puede ser peligroso porque acumulan toxinas, y el contacto directo con el agua puede provocar infecciones o problemas de salud.

Por eso, aunque te den ganas de meterte al agua, no es buena idea, sobre todo cerca de las ciudades o zonas agrícolas, donde la contaminación es peor.

La buena noticia es que cada vez más gente está preocupada y hay grupos pidiendo que se haga algo. El gobierno está intentando mejorar las depuradoras y poner normas más estrictas, pero todavía queda mucho por hacer. La presión de la industria, la agricultura y las ciudades es fuerte, y eso dificulta que los ríos mejoren con la rapidez deseada.