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Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
Motril, Salobreña y Almuñécar miraron esta madrugada hacia el suroeste para contemplar un eclipse parcial de Luna que alcanzó su máximo poco después de las seis
La madrugada dejó una escena poco habitual en la Costa Tropical. Motril, Salobreña, Almuñécar y otros municipios del litoral granadino levantaron la mirada hacia un cielo todavía oscuro para asistir al eclipse parcial de Luna, un fenómeno que convirtió los últimos minutos de la noche en un espectáculo astronómico.
La Luna comenzó a entrar en la sombra de la Tierra de forma apreciable alrededor de las 4:33 horas. A partir de entonces, el disco lunar fue perdiendo progresivamente su brillo mientras avanzaba hacia el horizonte suroeste. El momento más espectacular llegó a las 6:12 horas, cuando el eclipse alcanzó su máximo y aproximadamente el 93 % del diámetro de la Luna quedó cubierto por la sombra terrestre.
En Motril, el máximo encontró a la Luna a unos 17 grados sobre el horizonte, en dirección oeste-suroeste. Apenas una hora y media después, alrededor de las 7:50 horas, el satélite se ocultó por el horizonte, poniendo fin a la posibilidad de seguir observando el eclipse desde la costa.
Ese descenso de la Luna hacia el Mediterráneo añadió un elemento particular al fenómeno. El eclipse no ocurrió en mitad de la noche, sino en sus últimos compases, cuando el cielo comenzaba ya a clarear. Para quienes buscaron un lugar despejado en Motril, Salobreña o Almuñécar, el espectáculo tuvo así como telón de fondo el horizonte marítimo y la llegada del amanecer.
La Costa Tropical ofrecía además una ventaja: un horizonte abierto hacia poniente y suroeste permite contemplar la Luna durante buena parte de la fase más interesante del eclipse. En Motril, por ejemplo, el satélite se encontraba todavía a más de 30 grados de altura cuando comenzó la fase parcial y fue descendiendo progresivamente hasta desaparecer por el oeste.
No era necesario ningún equipo especial para observar el fenómeno. A diferencia de los eclipses solares, los eclipses lunares pueden contemplarse directamente a simple vista y sin riesgo para la visión. Unos prismáticos o un telescopio, eso sí, permiten apreciar con mayor detalle el avance de la sombra sobre la superficie lunar.
La imagen más característica llegó durante el máximo, cuando la parte de la Luna sumergida en la umbra terrestre pudo adquirir tonalidades rojizas o cobrizas. Ese color se produce porque la atmósfera de la Tierra desvía hacia la Luna parte de la luz solar, filtrando las longitudes de onda azules y dejando pasar con mayor facilidad las rojizas.
En los paseos marítimos, terrazas, playas y puntos elevados de la Costa Tropical, la madrugada tuvo durante unos minutos otro ritmo. La Luna llena, casi completamente cubierta por la sombra de nuestro planeta, se convirtió en el último gran espectáculo de la noche antes de desaparecer por el horizonte.