
La Real Hermandad celebrará esta cita de oración y recuerdo a partir de las 18:15 horas, con salida desde la Iglesia Mayor Parroquial de la Encarnación y acompañamiento musical de Granamusic.
La devoción y el recuerdo volverán a encontrarse este sábado, 7 de noviembre, en las calles de Motril con motivo del tradicional Rosario de Ánimas y Difuntos que organiza la Real Hermandad de la Vera Cruz. Una cita que alcanza su sexta edición consecutiva y que tendrá como protagonistas a Nuestra Señora del Valle y San Juan Evangelista.
Será una tarde de recogimiento, oración y memoria en la que hermanos y devotos acompañarán a la Santísima Virgen del Valle por distintos enclaves de la ciudad, elevando sus plegarias por el eterno descanso de los fieles difuntos. Un culto externo que se ha consolidado como uno de los momentos más significativos de la vida de hermandad y que invita a compartir, desde la fe, el recuerdo de quienes ya no están.
El cortejo partirá a las 18:15 horas desde la Iglesia Mayor Parroquial de la Encarnación y recorrerá las calles del centro de Motril acompañado por el grupo de percusión y metales Granamusic, cuya participación contribuirá a crear el ambiente solemne que caracteriza esta convocatoria.
La Hermana Mayor, D.ª María Jiménez Muriel, ha querido invitar a hermanos, devotos y vecinos a participar en esta jornada, concebida como una oportunidad para renovar la devoción a Nuestra Madre del Valle y vivir en comunidad un momento de oración, fe y recuerdo.
Itinerario
El recorrido comenzará en la Iglesia Mayor Parroquial de la Encarnación y continuará por Puerta de Granada, Rambla del Manjón, Señor de Junes, Ruiz, Agustinos, Zapateros, Jardinillos, Virgen del Valle, Emilio Moré, Catalanes, San Rafael, plaza de la Trinidad y plaza de España, para regresar finalmente al templo.
Con esta sexta edición del Rosario de Ánimas y Difuntos, la Real Hermandad de la Vera Cruz vuelve a convocar a Motril en torno a una de sus tradiciones religiosas más emotivas, en una tarde en la que la Virgen del Valle recorrerá la ciudad como símbolo de fe, esperanza y memoria.