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Reportaje Alberto Feixas Martín
La alerta por tormenta eléctrica y las inundaciones obligan a suspender la prueba cuando miles de atletas estaban preparados para echar a correr en una edición que aspiraba a batir el récord de participación.
La tormenta ganó la carrera antes de que sonara el pistoletazo de salida. Más de 2.500 corredores se quedaron con la ilusión en la línea de salida de la 42.ª Media Maratón Ciudad de Motril, suspendida este domingo por las adversas condiciones meteorológicas. La lluvia, el agua acumulada en el recorrido y el riesgo de tormenta eléctrica terminaron imponiéndose a una jornada que prometía ser una gran fiesta del atletismo.
Miles de atletas se quedaron sin correr, con las zapatillas preparadas, los entrenamientos acumulados durante meses y la mirada puesta en un recorrido que nunca llegaron a iniciar. La organización intentó salvar la prueba hasta el último momento, pero la seguridad acabó pesando más que la ilusión deportiva.
La carrera, prevista inicialmente para las 10:00 horas, llegó a retrasarse hasta las 10:30 mientras los equipos trabajaban a destajo para achicar el agua. Zonas como el Varadero y la playa quedaron anegadas, complicando las condiciones del circuito. Los sucesivos intentos de encontrar una solución chocaron con una tormenta que seguía amenazando la costa.
La suspensión dejó en suspenso una edición que aspiraba a superar el récord histórico de participación, con más de 2.500 inscritos previstos y dos distancias programadas: 21 y 10 kilómetros.
Ahora, la posibilidad de celebrar la prueba en otra fecha queda en manos de las conversaciones y valoraciones de la Federación Andaluza de Atletismo. La falta de huecos en el calendario deportivo complica la búsqueda de una nueva jornada.
Motril se quedó sin su carrera, y miles de corredores, sin su momento. Porque esta mañana no faltaron las ganas, ni la preparación, ni la ilusión. Faltó algo que ningún atleta puede controlar: que el cielo diera una tregua.