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COAG Granada exige al Ministerio de Hacienda la corrección urgente de la Orden de Reducción de Módulos, para dar acogida a estos sectores, estratégicos en la provincia.
Considera “insostenible” que las reducciones se hayan diseñado de manera “casi testimonial”, obviando graves pérdidas como las provocadas por el gusano cabezudo o el virus rugoso; y pasando por encima de los daños provocados por granizadas o la sequía.
La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos, COAG, de Granada, reclama al Ministerio de Hacienda la inmediata subsanación y corrección de la Orden de Reducción de Módulos publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
Desde COAG Granada se califica de “inexplicable” e “incomprensible” que los principales sectores agrarios de la provincia, desde hortícolas, hasta subtropicales, pasando por frutos secos u olivar, hayan quedado excluidos de las reducciones en los Índices de Rendimiento Neto aplicables a la Renta del ejercicio fiscal anterior (2025).
La Orden HAC/484/2026, de 14 de mayo, dictada por el Ministerio de Hacienda a propuesta del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), tenía como objeto mitigar el impacto de los daños y pérdidas ocasionados por problemas fitosanitarios, inundaciones o heladas, entre otras adversidades, que mermaron drásticamente la rentabilidad de las explotaciones españolas durante el pasado año.
Sin embargo, la plasmación de la norma en la provincia de Granada ha obviado la realidad del terreno e ignora de forma flagrante los informes técnicos de daños aportados por el sector. En Granada ha habido daños por virus en tomate y pimiento y en subtropicales, que no han quedado recogidos al abrigo de la reducción de módulos, por ejemplo. Igualmente, se produjeron tanto granizadas como borrascas en momentos críticos de la campaña, como inicio de la primavera o en otoño, afectando también a todos los cultivos hortícolas de la Costa y los frutos de cáscara.
En la disposición oficial publicada en el BOE, las reducciones para Granada se limitan de manera casi testimonial a cultivos minoritarios como la col-repollo, el guisante verde o el haba verde (con índices generales de 0,05 y 0,13), dejando expuestas otras zonas más vulnerables.
Los excluidos: Hortícolas, subtropicales, almendro y olivar
Para COAG Granada, esta carece de cualquier justificación técnica. Miguel Monferrer, secretario provincial de COAG Granada, fundamenta la exigencia de rectificación en la severidad de los daños cuantificados por los servicios técnicos de la organización:
Las hortalizas de cultivo invernado de toda la Costa de Granada han quedado excluidas de los beneficios fiscales. El sector hortícola ha tenido que hacer frente a una agresiva crisis fitosanitaria protagonizada por el virus rugoso del tomate (con pérdidas superiores al 30% en más de 1.100 hectáreas de la Costa) y la devastadora plaga de Thrips parvispinus, que el arranque total de plantaciones de pimiento y pepino en municipios clave como Gualchos, Castell de Ferro o Motril, registrando pérdidas de hasta el 100% de la producción.
A este adverso escenario fitosanitario se sumó una destructiva granizada que rompió cubiertas e inundó invernaderos en plena campaña, provocando un desplome del rendimiento superior al 50%.
El aguacate y el mango, producciones insignes de la Costa granadina, han sido marginados de la normativa en toda la comarca, exceptuando únicamente el término municipal de Almuñécar. Monferrer califica esta decisión de “agravio territorial sin lógica alguna”, dado que las tormentas, las olas de calor y la escasez de recursos hídricos han afectado de forma homogénea a toda la zona de influencia. El estrés hídrico causó pérdidas del 40% en las 2.800 hectáreas de aguacate de la Costa y el Valle del Río Verde, mientras que las altas temperaturas durante la maduración provocaron la gelatinización y pérdida de más del 30% de la cosecha de mango, un impacto extensible a Motril, Salobreña o Molvízar.
Asimismo, la chirimoya sufrió pérdidas del 30% por fallos en la polinización derivados del calor extremo.
En el caso del almendro de secano, la persistente falta de lluvias y el estrés térmico en las comarcas de la Alpujarra, Guadix, Baza o Huéscar diezmaron los rendimientos en un 40% sobre una superficie de 88.000 hectáreas. A esta sequía estructural se unieron los daños por plagas como la avispilla del almendro (con mermas de hasta el 90% en el norte provincial) y el gusano cabezudo, que ha debilitado las plantaciones provocando la muerte de entre el 10% y el 25% del arbolado. A pesar de la gravedad de la situación en una zona agraria ya de por sí deprimida, Hacienda les ha denegado la deducción. El olivar de secano, otro pilar estratégico, corre idéntica suerte, a pesar de haber registrado caídas de producción superiores al 30% debido al calor, el déficit hídrico y la incidencia de plagas como el prays.
“Esta situación es insostenible y no puede quedar así. Se trata de un error que debe ser rectificado de forma urgente”, ha sentenciado de forma tajante Miguel Monferrer. Desde la organización agraria se recuerda que los productores granadinos se vieron obligados a bregar con circunstancias del todo excepcionales. La organización ya ha anunciado el inicio de gestiones institucionales con el fin de instar al Gobierno central a publicar una orden de corrección de errores de manera prioritaria para restituir la equidad fiscal, “antes del fin de la campaña de la Renta 2026”, matiza Miguel Monferrer, responsable de la organización granadina.