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Granada: Más de 13.000 personas mejoraron sus condiciones de vida gracias a los 6,6 millones invertidos por Cáritas

Por redacción MotrilDigital - 19 de mayo de 2026

· El número de personas atendidas desciende ligeramente respecto a 2024

· Las situaciones son más graves y los procesos, más largos y complejos

· Por segundo año consecutivo, los principales problemas son la crisis estructural de la vivienda, la precariedad laboral y las barreras administrativas

El análisis de la realidad social en 2025 confirma una distancia creciente entre los discursos de recuperación y las condiciones reales de vida de muchas familias. La exclusión social no solo persiste, sino que se intensifica: las situaciones son más complejas, duran más en el tiempo y afectan a personas y hogares que antes no habían necesitado recurrir a Cáritas. Esta es una de las principales conclusiones que refleja la Memoria anual 2025 presentada por el arzobispo de Granada, Monseñor José María Gil Tamayo, junto al delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Granada, Alfonso Marín, y la directora de la entidad, Luisa Mª Maeso.

Tal y como se refleja en la Memoria, la entidad de la Iglesia católica ha invertido en el último año 6.639.391 euros para ayudar a 8.562 personas en la diócesis de Granada y mejorar las condiciones de vida de 13.105.

Aunque el número de personas atendidas desciende ligeramente respecto a 2024 (en el que se atendió a 8.688 personas), las situaciones son más graves y los procesos, más largos y complejos. El 39% de los acompañamientos se prolonga más de tres años y el 58% de los nuevos casos llega ya con problemáticas acumuladas, lo que confirma la tendencia señalada por el Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, presentado el pasado mes de enero: la exclusión no disminuye, sino que se concentra y se vuelve más profunda.

Este año, casi 7 de cada 10 euros —el 69,1% de los recursos— proceden de fondos privados (socios, socias, donantes, empresas, herencias y legados, así como de la contribución imprescindible de las Cáritas Parroquiales), una cantidad que supera en conjunto los 4,5 millones de euros. El 30,9% restante corresponde a financiación pública procedente de distintas administraciones.

Los capítulos con mayor dotación de recursos corresponden al programa de mayores y atención a personas con discapacidad, en el que se engloban los dos centros socio sanitarios Oasis y Santa Isabel, con una inversión en torno a 3,4 millones de euros, seguido del programa de acogida y asistencia, con más de un millón de euros, y el programa de empleo y economía solidaria, con una inversión superior a los 730.000 euros. Se han mantenido de forma estable los programas dirigidos a familia, infancia y juventud, mujer, personas migrantes y personas en situación de sin hogar, garantizando una respuesta integral y diversa ante la realidad social del territorio.

Cáritas es confesional en su naturaleza, pero aconfesional en sus destinatarios

Monseñor José María Gil Tamayo ha destacado el hecho de que, en un contexto social cada vez más individualizado, este año se haya elegido un lema – “Elige amar. Elige comunidad” – que, según ha afirmado, es una llamada al sentido social. Ha resaltado asimismo esa pobreza persistente que detecta el Informe Foessa en Andalucía. “Se habla de desarrollo económico, pero las familias y las situaciones de precariedad sienten que no es así”.

En lo que a la inmigración se refiere, ha asegurado que, sin ella, sería muy difícil sostener el sector primario en nuestra región. “Verdaderamente, somos partidarios de la regularización; el interés nacional lleva consigo la atención a estas personas para que, en legalidad, puedan contribuir y puedan ser beneficiarias de unos servicios a los que ellos ayudan con su trabajo. Tenemos que regularizar, por un deber de justicia y por los valores del Evangelio, que están por encima de ideologías que van y vienen. Cáritas atiende a todos: es confesional en su naturaleza, en su identidad, en su pertenencia, pero es aconfesional en sus destinatarios”, ha asegurado.

Y ha concluido afirmando que “los obispos esperamos que en nuestra región no disminuyan las ayudas de acción social por parte del gobierno de la región. Ningún pacto puede condicionar la ayuda a los más necesitados”.

Persisten tres focos como factores estructurales de exclusión

Por segundo año consecutivo, tres factores marcan de forma especialmente visible la exclusión social: la crisis estructural de la vivienda, la precariedad laboral y las barreras administrativas que afectan a una parte significativa de la población. Tal y como ha destacado la directora de Cáritas Diocesana de Granada, Luisa Mª Maeso, “no se trata de fenómenos coyunturales, sino del resultado de dinámicas sociales y económicas consolidadas que dificultan los procesos de inclusión y cronifican la pobreza”.

Pobreza que se cronifica y requiere de nuevas formas de actuar

Luisa Mª Maeso ha señalado el papel de la red territorial, formada por 97 Cáritas Parroquiales y 830 personas voluntarias, “que sostiene día a día una realidad en la que los procesos de exclusión son cada vez más largos y difíciles de revertir, tal y como se advierte también en el Informe FOESSA».

En la diócesis de Granada, el Programa de Acogida y Asistencia continúa siendo la principal puerta de entrada a Cáritas. En 2025 se han atendido 6.493 personas, lo que se traduce en 10.995 personas beneficiarias, con una inversión de 1.087.907 euros. Este programa permite cubrir necesidades urgentes como alimentación, suministros, alquileres o salud, siempre dentro de un proceso de acompañamiento y de un plan de trabajo integral.

Aunque la alimentación sigue siendo la demanda más frecuente, pierde peso relativo frente al incremento de solicitudes vinculadas a la vivienda y a los suministros básicos, lo que refleja un empobrecimiento más profundo y estructural.

Del total destinado a ayudas de emergencia, el 50% se dedica a alimentación y el 34% a vivienda y suministros, con el objetivo de evitar situaciones de desalojo, cortes de suministro y carencias alimentarias.

La vivienda: principal motor de exclusión

Según ha detallado la directora de Cáritas Diocesana de Granada, el encarecimiento de la vivienda explica buena parte de las situaciones de exclusión para muchas familias, especialmente las recién llegadas, las monomarentales y aquellas con salarios bajos.

“La realidad es que cada vez más personas con trabajo o con ayudas públicas siguen necesitando apoyo para poder subsistir. De hecho, un 32% de las personas atendidas no cuenta con ningún tipo de prestación ni salario estable, y entre quienes sí trabajan predominan situaciones de pobreza laboral o economía sumergida, con ingresos que no alcanzan para cubrir el final de mes. Por otro lado, entre las ayudas sociales percibidas, un 40% corresponde al Ingreso Mínimo Vital, lo que confirma que esta prestación no cubre los gastos básicos reales de una unidad familiar, especialmente en un contexto en el que el coste de la vivienda vuelve a ser el principal factor de vulnerabilidad”, ha argumentado.

Migración y regularización: familias atrapadas en el limbo administrativo

La irregularidad administrativa sigue situando a muchas personas y familias en una elevada vulnerabilidad. Aunque el 42?% de las personas atendidas son españolas, el 55?% son extracomunitarias, lo que confirma que la exclusión social no es un fenómeno importado, pero sí se vuelve más compleja cuando confluyen precariedad, barreras administrativas y ausencia de redes de apoyo, lo que refuerza la necesidad de respuestas integrales y coordinadas.

Persisten la pobreza laboral y una feminización de la exclusión

El empleo sigue siendo clave para la inclusión, pero hoy ya no garantiza salir de la pobreza. El Programa de Empleo de Cáritas refleja una preocupante realidad de pobreza laboral: cada vez son más las personas que, aun trabajando, no logran cubrir sus necesidades básicas.

Este Programa ha crecido en 2025 un 20% hasta atender a 800 personas, en su mayoría mujeres, lo que evidencia la feminización de la exclusión laboral. La media de edad de los participantes de este servicio es de 46 años, una edad que claramente dificulta su acceso al mercado de trabajo. Aunque 153 personas lograron acceder a un empleo, predominan trabajos precarios, con bajos salarios y dificultades para la estabilidad y la conciliación.

Hogares más expuestos

Los hogares con mayor riesgo de exclusión siguen siendo las familias con menores, las familias monomarentales y los hogares unipersonales, especialmente personas mayores que viven solas. En estos contextos se detectan mayores dificultades educativas, situaciones de hacinamiento y mayores niveles de aislamiento social.

Para afrontar esta realidad, Cáritas apuesta por la coordinación entre los programas especializados de infancia y juventud, familia, mujer, inmigración y mayores, lo que permite desplegar una intervención integral que aborda simultáneamente los factores económicos, educativos, relacionales y comunitarios que influyen en los procesos de exclusión. Este enfoque integral se concreta especialmente en las Cáritas Parroquiales, donde se han beneficiado 1.950 personas a través de espacios educativos y de encuentro.

La vulnerabilidad ya no puede afrontarse solo desde la urgencia

A modo de conclusión, el análisis de la realidad social en 2025 confirma que la exclusión social es una realidad estructural, cada vez más prolongada y difícil de revertir. Las dificultades para acceder a una vivienda digna, la precariedad laboral y otras barreras siguen situando a muchas personas y familias en una situación de alta vulnerabilidad que no puede abordarse únicamente desde la urgencia.

“Desde Cáritas Diocesana de Granada reafirmamos nuestro compromiso de seguir acompañando, defendiendo derechos y fortaleciendo el tejido comunitario. Porque, como recordaba el papa Francisco, «nadie se salva solo, solo nos salvamos juntos». Solo desde la corresponsabilidad, el cuidado mutuo y el bien común podremos avanzar hacia una sociedad más justa e inclusiva”, ha concluido Luisa Mª Maeso.

Un camino compartido

En este sentido se ha pronunciado también el delegado episcopal, Alfonso Marín, quien ha incidido en que, “en un contexto marcado por la fragilidad, la desigualdad y la soledad, Cáritas sigue apostando por una respuesta basada en la cercanía, el acompañamiento y la construcción de comunidad. Porque no siempre podremos cambiar el mundo, pero sí podemos decidir cómo vivir en él y cómo responder al sufrimiento y a la exclusión”.

Alfonso Marín ha recordado que el trabajo de Cáritas Diocesana de Granada no puede entenderse en solitario. “Es un camino compartido, sostenido por las personas participantes en los proyectos, por 966 personas voluntarias, trabajadores y sacerdotes que, cada día, eligen ponerse al servicio de quienes más lo necesitan. Junto a ellos, el compromiso de 2.088 socios, 1.279 donantes y 127 instituciones colaboradoras hace posible que la caridad se traduzca en procesos reales de acompañamiento, cuidado y defensa de la dignidad humana”.

El delegado episcopal ha aprovechado para presentar y animar a participar en la campaña del Día de la Caridad, en el marco del Corpus Christi, que bajo el lema “ELIGE AMAR, ELIGE COMUNIDAD”, “invita a renovar nuestra manera de vivir y de relacionarnos, apostando por una fraternidad que supere el aislamiento y favorezca vínculos de cuidado, encuentro y corresponsabilidad, especialmente con quienes más sufren”.