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Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
El Palacio de Congresos de Granada se convirtió este viernes en escenario de un multitudinario acto de precampaña de Vox, con un ambiente de gran expectación tanto dentro como fuera del recinto. Santiago Abascal fue recibido entre aplausos, banderas de España, saludos y muestras de apoyo de sus simpatizantes, mientras que en el exterior se escuchaban consignas de protesta contra su presencia. Un importante dispositivo policial mantuvo separados a los asistentes y a los manifestantes. Según las cifras facilitadas por Vox, unas 2.500 personas llenaron el auditorio y más de 500 se quedaron fuera por falta de aforo. El dirigente salió a saludarlas antes de comenzar su intervención.
Acompañado por el líder de Vox en Andalucía, Manuel Gavira, y el representante provincial Jacobo Robatto, Abascal aprovechó su visita para lanzar duras críticas al Gobierno de Pedro Sánchez, al que calificó de «mafia corrupta» y acusó de haber traicionado a los españoles. Bajo el lema de que el próximo 29 de noviembre los ciudadanos tendrán que elegir entre «la mafia o el sentido común», pidió movilizarse para conseguir un cambio político.
La inmigración fue uno de los asuntos centrales de su discurso. Abascal denunció lo que considera una política migratoria descontrolada, defendió las propuestas de remigración de su partido y reclamó un mayor control de las fronteras. También dirigió sus críticas hacia Marruecos y acusó al Ejecutivo de no defender suficientemente los intereses españoles en Ceuta y Melilla, ciudades que, aseguró, serán una prioridad para un futuro Gobierno de Vox.
La sanidad pública ocupó igualmente una parte importante de su intervención. El presidente de Vox acusó a Sánchez de deteriorar los servicios públicos y cuestionó las políticas de acceso de la población extranjera a la asistencia sanitaria. Afirmó que cuatro millones de españoles se encuentran en listas de espera y sostuvo que estas han aumentado desde la llegada del actual Ejecutivo. Asimismo, rechazó las acusaciones de que su formación pretenda privatizar las pensiones y defendió que estas deben estar garantizadas por el Estado.
Abascal también responsabilizó al Gobierno de los accidentes ferroviarios de Adamuz y Urda, asegurando que podrían haberse evitado y reclamando responsabilidades políticas y penales. En este contexto, defendió que Vox mantuviera su actividad política durante los días de luto oficial decretados por el accidente de Urda y advirtió de que nadie iba a «amordazar» a su partido.
En el terreno económico, criticó la presión fiscal sobre autónomos, familias y clases medias, a quienes considera perjudicados por las políticas del Ejecutivo. También hizo referencia a las dificultades de los jóvenes para acceder a una vivienda y emanciparse con sus salarios, además de denunciar el deterioro de las carreteras, las infraestructuras ferroviarias y las redes eléctricas.
El líder de Vox puso igualmente en cuestión las garantías del próximo proceso electoral, aludiendo a supuestas irregularidades en el voto por correo y a las dificultades que, según afirmó, podrían encontrar algunos militares para ejercer su derecho al voto. También pidió a sus seguidores que desconfíen de las encuestas y que mantengan la movilización hasta la jornada electoral.
Abascal cerró su intervención reclamando un «cambio tranquilo, sin revanchas pero con justicia» y asegurando que su formación no renunciará a exigir responsabilidades a quienes considera culpables de la situación del país.