Granada: Mayor Oreja y María San Gil irrumpen con un mensaje claro: sin verdad no hay democracia
Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
Granada inauguró las I Jornadas Católicos y Vida Pública con un llamamiento a la verdad y al compromiso social
La primera jornada reunió en la Cámara de Comercio a representantes institucionales, sociales y empresariales para reflexionar sobre el papel de los católicos en la vida pública
Granada acogió este lunes la inauguración de las I Jornadas Católicos y Vida Pública, celebradas en el Auditorio de la Cámara de Comercio de Granada, bajo el lema “Cambio social y compromiso cristiano. Llamados a transformar la sociedad”. La primera jornada abrió un espacio de reflexión centrado en la presencia activa de los católicos en la vida pública y en la necesidad de afrontar los retos sociales desde la verdad, la coherencia y el compromiso.
Durante el acto inaugural se subrayó que la actual crisis social y cultural es, ante todo, una crisis de valores y de verdad. En este sentido, Jaime Mayor Oreja defendió que los católicos tienen la responsabilidad de “atreverse a decir la verdad” en la vida cotidiana y en el ámbito público, alertando del predominio de relatos y medias verdades en la sociedad actual. A su juicio, la democracia necesita verdad para sostenerse y no puede reducirse únicamente a una fórmula de gobierno, sino que debe entenderse como un ideal que exige compromiso moral.
Mayor Oreja incidió en que la fe no puede vivirse desde el silencio o la indiferencia, y reclamó coraje para defender principios incluso cuando ello conlleva incomodidad o coste personal. En su intervención, señaló que el miedo y la mentira no pueden marcar el rumbo de la sociedad y apeló a una presencia pública activa basada en la verdad.
Por su parte, María San Gil Noaín destacó que el objetivo de estas jornadas era crear un espacio de encuentro, reflexión y debate para quienes desean participar en la vida pública desde una fe vivida con coherencia. Subrayó que la fe no se impone, pero tampoco debe ocultarse, y defendió la necesidad de que los católicos sean escuchados en foros sociales, políticos y culturales. Asimismo, alertó sobre los riesgos de la polarización y los extremismos, apostando por una presencia pública firme pero dialogante.
La mesa redonda “El compromiso de los católicos en la sociedad actual” abordó el papel del testimonio personal y colectivo en un contexto de confrontación social, poniendo el acento en la importancia de actuar desde principios sólidos y desde una visión humanista centrada en la persona.
En el ámbito institucional, Marifrán Carazo destacó la importancia de este tipo de encuentros para fortalecer la cohesión social y situar a la persona en el centro de la acción pública. Señaló que Granada es una ciudad con una profunda tradición de convivencia y solidaridad, y defendió la colaboración entre administraciones, entidades sociales y empresas para atender especialmente a los colectivos más vulnerables.
Desde el ámbito empresarial, Gerardo Cuerva puso en valor el papel de la empresa como motor de progreso social, insistiendo en que la actividad económica debe estar indisolublemente ligada a principios y valores. Defendió que no existe contradicción entre empresa y progreso, y que una actividad empresarial ética y comprometida contribuye directamente a una sociedad más justa y solidaria.
La primera jornada concluyó con un llamamiento compartido a reforzar la presencia del humanismo cristiano en la vida pública y a consolidar estas jornadas como un espacio estable de reflexión y compromiso social. Las I Jornadas Católicos y Vida Pública continuarán este martes con nuevas sesiones de análisis y debate en Granada.

