Motril: 225 niños del colegio Río Ebro viven una experiencia gastronómica única con el chef Iván Mateo
Motril Digital.- El colegio Río Ebro de Motril se convirtió esta mañana en un auténtico restaurante de sueños, creatividad y aprendizaje, donde el concepto de cocina fue el hilo conductor para despertar la curiosidad y la imaginación de los más pequeños. Un total de 225 niños y niñas de 3, 4 y 5 años, acompañados por su profesorado, vivieron una experiencia inolvidable junto al chef motrileño Iván Mateo, alma del reconocido Espacio IME, dentro del proyecto educativo “Pequeños en Acción”.
La actividad, concebida como una charla informativa, didáctica y muy divertida, permitió a los alumnos descubrir cómo funciona un restaurante desde dentro: qué hace un cocinero, cómo se crean los platos, qué alimentos se utilizan y por qué la cocina es también un espacio de creatividad, esfuerzo y trabajo en equipo. Iván Mateo supo conectar desde el primer momento con su joven audiencia, respondiendo con cercanía y entusiasmo a las innumerables preguntas que brotaban sin descanso desde las pequeñas manos levantadas.
Tal y como explicó a Motril Digital la profesora María Montañés, esta iniciativa forma parte de un programa educativo en el que los niños y niñas diseñan su propio restaurante desde cero. Ellos deciden el nombre, el tipo de cocina que ofrecerán, los alimentos que emplearán y cómo será la experiencia para los comensales. Un ejercicio pedagógico completo que combina creatividad, lenguaje, valores, trabajo cooperativo y conocimiento del entorno, adaptado a su edad y presentado de forma lúdica.
El broche de oro llegó con un momento que despertó sonrisas y asombro: el chef ofreció a los pequeños una degustación muy especial, un delicado flan de chirimoya y maracuyá, coronado con una pepita de chocolate que simulaba el hueso de la fruta. Un gesto sencillo pero cargado de simbolismo, que acercó la alta cocina al mundo infantil y convirtió el aprendizaje en una experiencia sensorial.
Con actividades como esta, el colegio Río Ebro demuestra que educar también es emocionar, experimentar y soñar, sembrando desde edades tempranas el respeto por la gastronomía, la cultura y el talento local. Una mañana diferente, sabrosa y llena de magia, en la que Motril volvió a demostrar que el futuro también se cocina a fuego lento… y con mucha ilusión.

