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Granada: La Sentencia y las Maravillas, donde el Domingo de Ramos cambia de pulso

Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)

El Domingo de Ramos en Granada reserva un momento único cuando la Hermandad Sacramental de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de las Maravillas se dispone a recorrer la Carrera del Darro y el Albaicín bajo. Su presencia marca un cambio en el pulso del día: de la alegría inicial a un recogimiento serio, contenido, que invita a mirar y sentir.

La cofradía tiene su sede en la Parroquia de San Pedro y San Pablo, un enclave histórico que ya anuncia solemnidad antes de que los pasos salgan a la calle. El misterio de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia representa el momento en que Cristo es juzgado y sentenciado, una escena que concentra en sí misma toda la intensidad dramática del Domingo de Ramos. El paso, sobrio y elegante, avanza sin prisas, dejando que cada gesto de los apóstoles y la mirada del Señor hablen por sí mismos.

El recorrido por la Carrera del Darro no es casual: la piedra, el río y el entorno histórico multiplican la fuerza de la escena. Cada esquina, cada callejuela, parece diseñada para amplificar la presencia del misterio, mientras los nazarenos, ordenados y disciplinados, refuerzan la solemnidad del cortejo. Es un paso que no busca el espectáculo: busca la devoción, el recogimiento y la comprensión de lo que representa.

Tras el misterio, María Santísima de las Maravillas abre su palio con suavidad y elegancia. Su imagen aporta el contrapunto necesario: la dulzura frente a la dureza del juicio, el consuelo frente a la tensión de la Sentencia. Bajo su manto, la cofradía encuentra equilibrio y continuidad, recordando que la Semana Santa no es solo un desfile de imágenes, sino un recorrido emocional que empieza en la Borriquita y se va haciendo más profundo conforme avanza la jornada.

La Hermandad de las Maravillas es también una de las más dinámicas de la Semana Santa granadina en términos de evolución artística. En los últimos años ha completado y renovado su misterio, incorporando imágenes secundarias que enriquecen la narrativa de la Sentencia, consolidando así una identidad propia y moderna dentro del marco tradicional.

Cuando los pasos avanzan hacia el centro histórico y se acercan a la Carrera Oficial, Granada comprende que la tarde ha cambiado de ritmo. La Borriquita abrió el día con alegría, la Santa Cena enseñó, y ahora las Maravillas, con su juicio y consuelo, recuerdan que la Semana Santa también tiene momentos de introspección y reflexión profunda.

Así, la Hermandad de las Maravillas confirma su personalidad: una cofradía sobria, elegante y devocional, capaz de imponer respeto y emoción sin alardes, y de mostrar que, en la Semana Santa de Granada, cada paso tiene su lugar y cada instante su significado.