
El CF Motril ha tomado una de las decisiones más sorprendentes y controvertidas de la temporada al prescindir de su entrenador, Jesús Hevia Martínez, el técnico que devolvió la ilusión al conjunto costero y lo llevó a firmar una campaña sobresaliente en el Grupo IX de Tercera RFEF.
Bajo la dirección de Chus Hevia, el cuadro motrileño logró finalizar en la segunda posición de la clasificación, rozando el ascenso directo en una eliminatoria dramática frente a la UD Melilla. Dos penaltis errados y varias ocasiones claras de gol privaron al equipo granadino de culminar el sueño de subir de categoría, en una noche que todavía permanece grabada en la memoria de la afición blanquiazul.
La destitución llega apenas unas horas antes de disputar el último encuentro liguero ante el Atlético Porcuna en el estadio Estadio Escribano Castilla, una circunstancia que ha generado sorpresa e incertidumbre en el entorno del club.
El relevo en el banquillo lo asumirá Mario Cabrera Moreno, hasta ahora segundo entrenador del equipo y técnico con una amplia trayectoria en el fútbol formativo y semiprofesional. Cabrera cuenta con más de veinte temporadas de experiencia, ha coordinado el fútbol base del CD Cúllar Vega y dirigido la Escuela de Tecnificación Sport Granada 2025. Especialista en acciones a balón parado, también ha trabajado en el Juvenil División de Honor del Granada CF y en el Recreativo Granada en Segunda RFEF. Además, posee formación específica en dirección deportiva, análisis táctico y scouting.
Por el momento, el club mantiene un absoluto silencio oficial sobre los motivos de la destitución de Hevia. Sin embargo, fuentes cercanas a la entidad apuntan a un profundo y desagradable desencuentro entre el técnico asturiano y la junta directiva como detonante de la ruptura.
Sea cual sea el trasfondo real de la decisión, el CF Motril afrontará el playoff de ascenso envuelto en un inesperado clima de tensión y con un evidente sabor amargo. La magnífica labor realizada por Chus Hevia durante toda la temporada no ha sido suficiente para evitar una ruptura que deja al club en uno de los momentos más delicados del curso, justo cuando más cerca parecía estar el ansiado salto de categoría.