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Los resultados del trabajo ponen de manifiesto que la presencia de una especie exótica puede reducir en un 80% la eficacia de la polinización, lo que puede reducir la producción de semillas de una planta autóctona
Una investigación de la UGR ha revelado que la introducción de plantas invasoras puede dañar la reproducción de las especies nativas en un corto espacio de tiempo. El estudio, que acaba de ser publicado en la revista Plant Biology, muestra que la presencia de la planta invasora Impatiens glandulifera (conocida como bálsamo del Himalaya) reduce en un 80% la deposición de polen compatible en la especie nativa ortiga hedionda (Stachys sylvatica) en tan sólo cuatro días. El trabajo, realizado en el Parque Nacional de South Downs (Reino Unido), ha sido dirigido por la investigadora del Departamento de Botánica de la Universidad de Granada Rocío Pérez-Barrales.
Para evaluar el impacto real de la especie invasora, el equipo de investigación no se ha limitado a comparar áreas ya invadidas con zonas prístinas. Ha dado un paso más allá, introduciendo experimentalmente ejemplares de Impatiens glandulifera en un ecosistema sin alteraciones previas, midiendo los efectos antes y durante la invasión. Los resultados del estudio han permitido comprobar que, en las localidades ya invadidas, los abejorros (principales polinizadores de ambas especies) mostraban una clara preferencia por la planta exótica. En algunos casos, ni siquiera visitaban la especie nativa. El análisis del polen transportado por los insectos confirma esta tendencia. En zonas con presencia de la invasora, los abejorros aparecían cubiertos casi por completo de polen del bálsamo del Himalaya, con cantidades mínimas de polen de la ortiga hedionda.
Menos polen, menos semillas
Al examinar las flores de la especie nativa al microscopio, los investigadores han podido observar que la cantidad de polen propio depositado en sus estigmas es mucho menor en
las zonas invadidas. Esto significa que, aunque los polinizadores sigan visitando las flores autóctonas, la calidad de esas visitas (su eficacia para lograr la reproducción) disminuye de manera considerable.
El experimento de introducción confirma, además, la rapidez del fenómeno. Tras colocar ejemplares de la invasora en el ecosistema prístino, la deposición de polen compatible en Stachys sylvatica cayó aproximadamente un 80% en tan sólo cuatro días. El dato más llamativo es que la especie nativa seguía recibiendo visitas de abejorros durante ese periodo, pero esas visitas eran mucho menos efectivas para su reproducción.
Hasta ahora, muchos estudios evaluaban el impacto de las plantas exóticas observando si los polinizadores cambiaban su comportamiento (por ejemplo, si visitaban más a la invasora que a las nativas). Sin embargo, este trabajo demuestra que contar visitas no es suficiente. Una especie nativa puede seguir recibiendo polinizadores y, aun así, ver comprometida su capacidad de producir semillas.
Este estudio, que surge del interés de la investigadora de la UGR Rocío Pérez-Barrales por las interacciones entre plantas y polinizadores, se desarrolló bajo su supervisión en el marco de los proyectos de Fin de Grado de los estudiantes de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Portsmouth Laura M. Taylor y George Horn, preocupados también por el impacto de las invasiones biológicas sobre los sistemas naturales.
Los resultados del trabajo tienen aplicaciones prácticas para la conservación. Incorporar mediciones funcionales como la cantidad de polen compatible depositado en las flores permite detectar impactos tempranos de las invasiones biológicas, antes de que se observen cambios evidentes en la abundancia o el estado de conservación de las especies nativas.