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Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
La Plaza de España y las calles aledañas se quedan pequeñas ante una movilización multitudinaria en respaldo al pueblo ceutí, en una de las mayores concentraciones vividas en Motril en las últimas décadas
«¡Ceuta no se vende, Ceuta se defiende!». El grito resonó con fuerza en el corazón de Motril y terminó convirtiéndose en la frase que mejor resumió este miércoles el sentimiento de una ciudad volcada con Ceuta. Cientos de ciudadanos —en una movilización que desbordó la Plaza de España y se extendió por las calles aledañas hasta las puertas de la Casa Consistorial— respondieron de forma multitudinaria a la convocatoria de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) en apoyo del pueblo ceutí.
La dimensión de la respuesta ciudadana sorprendió incluso por su magnitud. La Plaza de España se quedó pequeña y las calles próximas al Ayuntamiento se llenaron de vecinos que quisieron hacer visible, con su presencia, un mensaje inequívoco de solidaridad, unidad y defensa de Ceuta. Una participación de estas características no se recordaba en Motril desde hace décadas, convirtiendo la concentración en una de las expresiones ciudadanas más multitudinarias de los últimos tiempos.
El momento más simbólico llegó cuando la bandera de Ceuta fue izada mientras sonaba el himno de la ciudad autónoma. Un gesto cargado de significado que fue acompañado por el silencio y el respeto de los asistentes y que dio paso a la intervención de la alcaldesa de Motril, Luisa García Chamorro, encargada de trasladar ante los ciudadanos el contenido reivindicativo del manifiesto ‘Ceuta somos todos’.
García Chamorro defendió con claridad que Ceuta forma parte de España y que su soberanía y su integridad territorial «no se negocian ni se cuestionan», al tiempo que recordó que la frontera ceutí es también frontera exterior de la Unión Europea. Desde esa posición, reclamó al Gobierno de España una respuesta de Estado, firme, coordinada y a la altura de la situación que atraviesa la ciudad autónoma.
La alcaldesa puso el foco en la necesidad de reforzar de manera inmediata los medios del Estado en Ceuta, tanto policiales como administrativos y asistenciales, para garantizar la seguridad, proteger los servicios públicos y preservar la convivencia. «No podemos dejar sola a Ceuta», fue el espíritu que recorrió una intervención en la que Motril quiso situarse inequívocamente al lado de los ceutíes.
En su intervención, García Chamorro reclamó también que las administraciones dispongan de los recursos necesarios para hacer frente a las consecuencias de la presión migratoria y defendió una financiación extraordinaria para Ceuta, de manera que los costes derivados de esta situación no recaigan exclusivamente sobre la ciudad autónoma ni comprometan la prestación de sus servicios públicos.
La alcaldesa reivindicó igualmente el cumplimiento de la legalidad y el retorno de quienes hayan entrado irregularmente, dentro del respeto al Estado de Derecho, y reclamó medidas específicas de respaldo para las empresas, autónomos y trabajadores afectados por las consecuencias de la crisis fronteriza.
Pero el mensaje lanzado desde Motril quiso ir más allá de las reivindicaciones económicas o de seguridad. García Chamorro reclamó una mayor implicación de la Unión Europea, al considerar que lo que sucede en Ceuta afecta directamente a una de las fronteras exteriores del territorio comunitario y, por tanto, no puede ser contemplado como un problema exclusivamente español o ceutí.
La alcaldesa tuvo también palabras de reconocimiento para quienes están en primera línea. Puso en valor la respuesta de la sociedad ceutí y el trabajo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, las Fuerzas Armadas, sanitarios, profesionales de los servicios sociales, empleados públicos, entidades humanitarias y voluntarios, que están afrontando las consecuencias de una situación extraordinaria.
Y junto a la defensa de la frontera, la seguridad y la legalidad, García Chamorro subrayó la necesidad de preservar la convivencia. El respaldo a Ceuta, señaló, no puede confundirse con el odio ni con el enfrentamiento. La defensa de España y de sus fronteras debe caminar, afirmó, junto al respeto, la dignidad y el rechazo absoluto al racismo y a cualquier forma de violencia o confrontación.
La concentración terminó dejando una imagen difícil de ignorar: una Plaza de España abarrotada, calles llenas y una bandera de Ceuta ondeando en el corazón de Motril mientras sonaba su himno. Una estampa que convirtió la convocatoria en algo más que un acto institucional y que puso de manifiesto la dimensión de la respuesta ciudadana.
Motril quiso así enviar a Ceuta un mensaje rotundo de respaldo. Un mensaje resumido en una consigna que se abrió paso entre la multitud y que terminó marcando el pulso de la jornada:
«¡Ceuta no se vende, Ceuta se defiende!»
Y, como recordó García Chamorro al hacer suyo el espíritu del manifiesto, cuando una parte de España sufre, el resto no puede permanecer indiferente. Porque Ceuta, su seguridad, su frontera y su futuro son también una cuestión que interpela al conjunto de España y de Europa. Ceuta somos todos.