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Reportaje Ramón Martin (Motril Digital)
La comunidad ucraniana celebró en Granada el 35 aniversario de la independencia de su país con lecturas en español y ucraniano, una gran bandera recorriendo el centro de la ciudad y un acto cultural en la explanada del Palacio de Congresos. La jornada volvió a poner el foco en la libertad, la paz y el agradecimiento a España por el apoyo recibido desde el comienzo de la guerra.
Granada se sumó este lunes, 24 de agosto, a la celebración del 35 aniversario de la Independencia de Ucrania con una jornada que comenzó a las 19.30 horas en Plaza Nueva y que llevó hasta el Palacio de Congresos un mensaje de libertad, agradecimiento y apoyo a un país que continúa viviendo bajo la guerra.
Convocada por la Asociación de Ucranianos en Granada Slava Ukraini, presidida por Oksana Komisarchuk, quien capitaneó la celebración, la jornada reunió a miembros de la comunidad ucraniana residente en la provincia, amigos y ciudadanos que se fueron incorporando a un recorrido desarrollado de manera pacífica por el centro de Granada.
La jornada comenzó con las intervenciones de Natalia Dashinska y Olena Yurchenko, a las que siguieron varias lecturas en español y ucraniano en Plaza Nueva. Allí se desplegó una bandera de Ucrania de grandes dimensiones que se convirtió en la imagen más visible de una conmemoración que quiso trasladar a la calle el significado que tiene para los ucranianos una independencia que, 35 años después de su proclamación, ha adquirido una dimensión especialmente profunda.
«Para nosotros, la independencia no es solo una palabra, es nuestra historia, nuestra lengua, nuestra cultura, nuestra libertad y nuestro derecho a vivir en nuestro país, en nuestra propia tierra», recogía uno de los manifiestos leídos durante el acto.
Una bandera ucraniana por las calles de Granada
Tras las intervenciones en Plaza Nueva, los participantes iniciaron el recorrido hacia la explanada del Palacio de Congresos.
La marcha avanzó por las aceras, sin cortar el tráfico y de forma completamente pacífica, acompañada por la gran bandera ucraniana y aprovechando el trayecto para invitar a los granadinos que encontraban a su paso a sumarse a las actividades programadas posteriormente.
Más que una manifestación convencional, el recorrido tuvo el carácter de una llamada a compartir una fecha especialmente significativa para una comunidad que, en muchos casos, celebra cada 24 de agosto a cientos o miles de kilómetros de su país.
El manifiesto tuvo también palabras dirigidas precisamente a quienes permanecen lejos de Ucrania.
«Quiero desear a todos los ucranianos que se encuentren lejos de su hogar que nunca pierdan la esperanza, que se apoyen mutuamente y que recuerden que, estemos donde estemos, una parte de Ucrania siempre vive en nuestros corazones», se expresó durante la lectura.
Un agradecimiento expreso a España
Uno de los momentos más significativos del mensaje estuvo dedicado a España y a la acogida dispensada a la población ucraniana desde el inicio de la invasión a gran escala.
«Quiero agradecer especialmente a España y al pueblo español. Gracias por vuestro apoyo, por vuestra hospitalidad, por la ayuda que habéis ofrecido a los ucranianos, por vuestra humanidad y por no permanecer indiferentes», señaló el manifiesto.
La intervención reclamó también que el deseo de paz no se convierta en una idea abstracta y recordó que detrás de la guerra permanecen millones de personas cuyo objetivo continúa siendo regresar algún día a sus hogares y recuperar una vida normal.
«Que hoy nuestros corazones se unan en torno al deseo más importante: la paz para Ucrania, el regreso de nuestra gente a casa y un futuro feliz para nuestros hijos».
De la calle a la cultura ucraniana
La celebración continuó posteriormente en la explanada del Palacio de Congresos, donde desde las 20.30 horas se desarrolló un programa de actividades culturales y audiovisuales.
La música tradicional ucraniana abrió esta segunda parte de la jornada, que incluyó también proyecciones sobre Ucrania y un concurso infantil de dibujo inspirado en la obra de la artista ucraniana María Prymachenko. El taller de pintura estuvo dirigido por Sergiy Kravec y Svitlana Seryakova, que acompañaron a los participantes en esta aproximación a uno de los universos artísticos más reconocibles de la cultura popular ucraniana.
Durante el encuentro también estuvo presente Yuriy Melynyk, protagonista recientemente de la ascensión al Mont Blanc, una iniciativa vinculada igualmente a la visibilidad y al apoyo a Ucrania.
El encuentro buscó mostrar una Ucrania que no quedara reducida exclusivamente a las imágenes del frente o de los ataques, incorporando también su cultura, su identidad y la experiencia cotidiana de quienes continúan viviendo en el país.
Ramón Martín relata su experiencia en Kiev
A las 21.00 horas tomó la palabra el fotógrafo y fotoperiodista granadino Ramón Martín, que compartió con los asistentes parte de su experiencia durante su reciente estancia en Kiev y de la cobertura documental realizada durante el mes de julio.
Su intervención estuvo acompañada por fotografías tomadas sobre el terreno y por dos piezas audiovisuales realizadas a partir de aquella experiencia.
La primera, Mis niñas de Kiev, puso voz a dos jóvenes ucranianas de 22 años, Snizhana y Sofía, que acompañaron al fotógrafo como intérpretes durante parte de su trabajo y que explican desde su propia experiencia qué significa continuar estudiando, trabajando y haciendo planes mientras las alertas y los ataques forman parte de su realidad cotidiana.
La segunda pieza estuvo dedicada al minuto de silencio que Ucrania guarda diariamente a las nueve de la mañana en recuerdo de quienes han perdido la vida durante la guerra.
Martín defendió durante su intervención la necesidad de mirar Ucrania más allá de las estadísticas y de mantener el apoyo europeo a un país cuya guerra, recordó, transcurre dentro del propio continente.
Varios ciudadanos ucranianos presentes en el acto se acercaron posteriormente al fotógrafo granadino para agradecerle personalmente su implicación y, especialmente, haber viajado hasta Kiev para conocer de primera mano y documentar lo que continúa ocurriendo en el país.
Un reconocimiento que tuvo un significado especial en una jornada dedicada precisamente a recordar que, detrás de cada noticia sobre Ucrania, existen personas que siguen viviendo bajo una realidad que para buena parte de Europa aparece y desaparece de los titulares.
Cine ucraniano para cerrar la jornada
A las 21.30 horas continuó el programa con la proyección del documental La vida es un arte ingenuo, de Olesia Morhunets-Isaienko, presentado con subtítulos en español.
La programación concluyó posteriormente con la clausura del concurso infantil de dibujo y la entrega de premios.
De Plaza Nueva al Palacio de Congresos, Granada acompañó así una celebración en la que la cultura, la fotografía, el cine y el testimonio personal se mezclaron con un mensaje político y humano muy concreto: el derecho de Ucrania a conservar su independencia y decidir su futuro.
El manifiesto leído al comienzo de la jornada lo resumió con las palabras que cerraron la conmemoración:
«Que Ucrania resista, venza y sea libre y fuerte. ¡Feliz Día de la Independencia, querida Ucrania! ¡Gloria a Ucrania! ¡Gloria a los héroes!».