Silencio, sombras y redención: las ‘Chías’ vuelven a estremecer Granada
Repotaje Ramón Martín (Motril Digital)
Granada vivió este Viernes Santo una de sus estampas más singulares con la salida de la Hermandad de la Soledad y Descendimiento del Señor, conocida popularmente como “las Chías”, desde el monasterio de San Jerónimo. En una jornada marcada por la solemnidad y el recogimiento, la cofradía volvió a poner en la calle una de las tradiciones más antiguas y sobrecogedoras de la Semana Santa granadina.
El cortejo estuvo encabezado por el paso del Descendimiento, una escena de gran fuerza narrativa que representa el momento en que Cristo es bajado de la cruz, acompañado por varias figuras que recrean el pasaje evangélico. Tras él, y envuelta en un profundo silencio, procesionó Nuestra Señora de la Soledad Coronada, bajo palio, reflejando el dolor contenido de la Virgen tras la muerte de su hijo.
Uno de los elementos más característicos volvió a ser la presencia de las conocidas “chías”, figuras humanas cubiertas con túnicas oscuras y el rostro oculto, que acompañan al paso del misterio aportando una estética única y un aire casi ancestral. Su presencia, sobria e inquietante, refuerza el carácter austero de una hermandad que hunde sus raíces en el siglo XVI, cuando las cofradías penitenciales practicaban actos de sacrificio real y tenían un marcado papel social.
Pero si hay un momento que distingue a esta corporación es el del indulto del preso. Como cada Viernes Santo, la cofradía escenificó en la Plaza de la Universidad la liberación de un recluso, una tradición recuperada en 2010 y que remite a prácticas históricas en las que las hermandades intercedían por condenados como símbolo de misericordia. El indultado, condenado a tres años y diez meses por un delito contra la salud pública, participó en el acto con el rostro cubierto, preservando su anonimato. Su identidad no ha sido hecha pública, en línea con el objetivo de proteger su intimidad y favorecer su reinserción social.
A pesar de la pérdida de gran parte de su archivo histórico, lo que obliga a reconstruir su pasado a través de documentos dispersos, la hermandad mantiene viva una identidad propia dentro de la Semana Santa de Granada. Su estilo sobrio, la singularidad de las chías y el significado profundo del indulto la convierten en una de las cofradías más reconocibles y con mayor personalidad de la ciudad.
Así, entre el silencio del Viernes Santo y la mirada de miles de granadinos, “las Chías” volvieron a recorrer las calles dejando una estampa donde tradición, historia y simbolismo se entrelazan de forma única.

