
La tierra del cementerio de Salobreña ha devuelto una historia tan dolorosa como desconocida. La exhumación, iniciada para localizar a víctimas de la Guerra Civil, ha sacado a la luz los restos óseos de alrededor de una veintena de niños y fetos enterrados en una fosa común.
Los primeros indicios sitúan estos enterramientos entre 1940 y 1945, en los difíciles años de la posguerra, marcados por la escasez, la pobreza y las precarias condiciones sanitarias. Un hallazgo que va más allá de la búsqueda inicial y que pone el foco en la elevada mortalidad infantil de aquella época.
Ahora, el reto es reconstruir la historia de quienes fueron enterrados allí. La identificación se presenta complicada debido al estado de los restos, aunque la investigación histórica podría ayudar a esclarecer parte de lo ocurrido. Mientras tanto, el descubrimiento abre la puerta a nuevas intervenciones en el cementerio y devuelve a la memoria una realidad que permanecía bajo tierra desde hace más de ocho décadas.