
Fotos Ramón Martin y Paulino Martínez (Motril Digital)
El acuerdo para las elecciones generales del 29 de noviembre busca evitar la dispersión del voto de la derecha y reforzar sus opciones de controlar la Cámara Alta, mientras ambas formaciones mantienen candidaturas separadas al Congreso.
Granada se convierte en una de las piezas de la estrategia nacional con la que PP y Vox pretenden coordinar sus fuerzas de cara a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Ambas formaciones han alcanzado un acuerdo para concentrar el voto en el Senado, una decisión que tendrá una aplicación concreta en la provincia granadina: Vox presentará un único candidato, mientras que el Partido Popular mantendrá sus tres aspirantes.
El pacto, anunciado este lunes 26 de octubre, responde a una cuestión fundamental del sistema electoral de la Cámara Alta: los votantes pueden elegir nombres individuales y marcar hasta tres candidatos en la papeleta en las circunscripciones provinciales. En Granada, donde se eligen cuatro senadores, esta particularidad convierte la coordinación entre partidos en un factor relevante para el reparto de los escaños. <Cite refs={[«turn951194search0″,»turn951194search4»]}/>
La decisión forma parte de un acuerdo más amplio entre las direcciones nacionales del PP y Vox. La formación de Santiago Abascal ha renunciado a presentar candidaturas propias en seis provincias y ha reducido a un solo candidato sus listas al Senado en otras catorce, entre ellas Granada, Sevilla, Huelva y Jaén.
La intención es que los electores de Vox puedan respaldar a su candidato y completar los otros dos votos disponibles con aspirantes del PP. De esta forma, ambos partidos buscan concentrar los apoyos en los candidatos con mayores posibilidades de obtener representación, en lugar de repartirlos entre seis nombres de dos formaciones distintas.
El Partido Popular, por su parte, ha aceptado no concurrir al Senado en Guipúzcoa, Girona y Tarragona, donde sus posibilidades de lograr representación han sido históricamente reducidas. En las seis provincias donde Vox se retira por completo, el PP incorporará a candidatos independientes propuestos por la formación de Abascal. <Cite refs={[«turn951194search2″,»turn951194search10»]}/>
El acuerdo sitúa a la provincia granadina dentro de las circunscripciones en las que ambas formaciones consideran especialmente importante coordinar sus candidaturas. La Cámara Alta se ha convertido en uno de los principales objetivos de esta negociación, que pretende facilitar la continuidad de una mayoría del PP y ampliar las posibilidades de alcanzar los tres quintos necesarios para determinados nombramientos institucionales.
La fórmula elegida no supone, sin embargo, una candidatura conjunta. PP y Vox conservarán sus propias siglas y sus respectivos candidatos, pero adaptarán su estrategia para que sus votantes puedan distribuir sus papeletas de manera coordinada.
El movimiento también se produce en un contexto de competencia con la candidatura conjunta de PSOE, Frente Amplio y otras fuerzas de izquierda en el Senado, que busca evitar que la fragmentación de sus apoyos favorezca una mayoría del bloque de la derecha. <Cite refs={[«turn951194search1″,»turn951194search4»]}/>
La coordinación acordada se limita al Senado y no supone una alianza electoral equivalente para el Congreso de los Diputados. En Granada, ambas formaciones concurrirán por separado a la Cámara Baja, donde el reparto de escaños responde a un sistema electoral distinto.
Esta diferencia es importante: mientras en el Senado el acuerdo permite combinar el voto a candidatos de ambos partidos, en el Congreso los electores elegirán entre las candidaturas presentadas por cada formación.
Con el 29-N cada vez más cerca, Granada afronta así una campaña en la que el resultado provincial no dependerá únicamente de cuántos votos obtenga cada partido, sino también de cómo se traduzcan esos apoyos en representación parlamentaria. El pacto entre PP y Vox modifica la estrategia de la derecha en la Cámara Alta, aunque el alcance real de la operación solo podrá medirse tras el recuento electoral.