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Perú: La Operación Juanvi llega al «Rocío» del Hogar Nazaret

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Perú: La Operación Juanvi llega al «Rocío» del Hogar Nazaret

Por redacción MotrilDigital - 6 de octubre de 2026Actualizado: 6 de octubre de 2026

Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)

Guardias Civiles Solidarios acompañó durante dos días y medio un camión cargado de ayuda desde Lima hasta la región de San Martín, atravesando los Andes por encima de los 4.800 metros y afrontando un complicado recorrido por carretera. El destino era el Hogar Nazaret, donde la expedición pudo entregar el material y compartir dos jornadas con los niños y niñas que forman parte de la obra impulsada por el sacerdote español Ignacio Doñoro.

BELLAVISTA (Perú).– Para llegar al «Rocío» de la selva peruana hubo que atravesar primero los Andes. Dos días y medio de carretera, puertos de montaña por encima de los 4.800 metros, tráfico pesado, tramos en condiciones especialmente difíciles y hasta cinco controles de la Policía de Carreteras separaban Lima del Hogar Nazaret, en la región de San Martín. Era el camino que debía recorrer un camión cargado con ayuda humanitaria y la Operación Juanvi decidió acompañarlo hasta el final.

El vehículo partió desde las instalaciones de la Asociación de las Bienaventuranzas en Lima con el material destinado al Hogar Nazaret. Los integrantes de Guardias Civiles Solidarios asumieron la tarea de escoltar la carga durante todo el recorrido para intentar evitar contratiempos y asegurarse de que aquello que había recorrido miles de kilómetros desde España alcanzara finalmente su destino.

Abandonar Lima fue solo el comienzo. La ruta obligó a ascender progresivamente hacia la cordillera andina hasta superar los 4.800 metros de altitud, antes de continuar camino hacia la Amazonía peruana. El cambio de paisaje fue constante, pero también las dificultades de una carretera en la que la expedición tuvo que convivir durante horas con una enorme presencia de camiones y una conducción que, en numerosos momentos, obligaba a extremar las precauciones.

Hubo tramos donde avanzar dejó de ser una cuestión de kilómetros para convertirse simplemente en llegar al siguiente punto. El estado de algunas carreteras, las largas jornadas al volante y el tráfico pesado hicieron que el traslado se prolongara durante dos días y medio.

A las dificultades de la carretera se añadió una situación que se repitió hasta en cinco ocasiones durante el recorrido: los controles de la Policía de Carreteras. En varios de ellos, según pudieron comprobar directamente los integrantes de la Operación Juanvi, se les pidió una «mordida», dinero para permitirles continuar el viaje. La expedición se negó a pagar. La mediación de los guardias civiles que formaban parte del grupo permitió afrontar esos momentos sin acceder a lo que consideraron un intento de extorsión y, finalmente, continuar la ruta con el camión y su carga.

Fueron episodios de tensión añadidos a un trayecto que ya resultaba suficientemente complicado, pero la prioridad siguió siendo la misma: que el camión no continuara solo y que la ayuda alcanzara el Hogar Nazaret.

Al otro lado de los Andes esperaba una realidad muy diferente a la carretera. Niños y niñas, aulas, residencias y un equipo humano que lleva años construyendo en esta zona de Perú una estructura destinada a ofrecer educación, protección y oportunidades a menores procedentes de situaciones de especial vulnerabilidad.

La Operación Juanvi pudo entonces completar la entrega, pero la estancia no terminó con la descarga. Guardias Civiles Solidarios permaneció durante dos jornadas en el Hogar Nazaret, compartiendo tiempo con los menores y conociendo desde dentro tanto sus instalaciones como a las personas que mantienen diariamente en funcionamiento una obra mucho mayor de lo que puede apreciarse desde fuera.

El Hogar Nazaret fue fundado en Perú en 2011 por el sacerdote español Ignacio María Doñoro. Actualmente desarrolla buena parte de su actividad en la región de San Martín, con una casa para niños en Carhuapoma y Nuestra Señora del Rocío, en Bellavista, destinada a niñas y adolescentes. Según los datos de la propia organización, entre ambos centros son atendidos actualmente más de 300 menores.

De ahí el «Rocío» que esperaba a la expedición después de atravesar los Andes

Nuestra Señora del Rocío no es únicamente una residencia. Forma parte de un proyecto en el que alojamiento, alimentación y cuidados conviven con la educación y el acompañamiento de las menores. El objetivo no termina en resolver las necesidades del presente, sino en proporcionar herramientas para que las circunstancias familiares, económicas o sociales de las que proceden no tengan necesariamente que determinar su futuro.

La educación constituye precisamente uno de los pilares del Hogar Nazaret. Su estructura incluye centros educativos reconocidos dentro del sistema peruano y un modelo de residencia que permite a los menores continuar sus estudios. El proyecto mantiene además vías para que algunos jóvenes puedan prolongar posteriormente su formación y acceder a estudios superiores.

Durante dos días, la expedición pudo comprobar que detrás de las instalaciones existe sobre todo un equipo. Ignacio Doñoro es el rostro más conocido del Hogar Nazaret, pero la vida cotidiana depende de quienes permanecen junto a los menores, organizan las casas, atienden sus necesidades y mantienen funcionando una estructura que continúa su actividad cuando desaparecen las visitas.