Motril revive la Edad Media con un mercado que llena de vida sus plazas históricas
Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
Motril ha abierto este fin de semana una ventana al pasado. Las plazas de la Tenería y de los Agustinos se han transformado desde este viernes en un bullicioso enclave medieval donde el olor a cuero, especias y dulces tradicionales se mezcla con el sonido de gaitas y tambores. La ciudad recupera así un formato largamente esperado, con un mercado que reúne más de cuarenta puestos de artesanía, gastronomía y recreación histórica, y que permanecerá activo hasta la noche del domingo.
La inauguración contó con la presencia de la alcaldesa de Motril, Luisa García Chamorro, acompañada por miembros del equipo de gobierno, en un acto que simbolizó el arranque oficial de un evento que ha despertado gran expectación entre vecinos y visitantes. Desde ese momento, el flujo de público ha sido constante, confirmando el interés por una propuesta que combina tradición, ocio y dinamización urbana.
Desde primeras horas, el recinto ha invitado a detenerse: joyas hechas a mano, jabones naturales, piezas de cuero y objetos de inspiración lejana conviven con tabernas que recrean sabores de otra época. La ambientación, cuidada al detalle, convierte el paseo en una experiencia inmersiva, reforzada por la presencia constante de músicos itinerantes y personajes caracterizados que interactúan con el público.
La jornada del sábado ha ido creciendo en intensidad con pasacalles, cortejos y animación en distintos puntos del mercado, hasta desembocar en la noche con un espectáculo de fuego, uno de los momentos más esperados por el público. La programación continuará el domingo desde la mañana, con talleres infantiles de pintura de cofres y máscaras, además de nuevas actuaciones musicales y escénicas que mantendrán vivo el ambiente festivo hasta su clausura.
Más allá del atractivo visual, la feria se consolida como un punto de encuentro social y cultural. Familias, jóvenes y visitantes de toda la comarca han llenado las calles, confirmando que la ciudad responde a iniciativas que convierten el espacio público en escenario compartido. Durante tres días, Motril no solo revive una estética medieval, sino que se transforma en un lugar donde la historia se mezcla con la vida cotidiana.
El mercado medieval regresa así al calendario local con fuerza, dejando tras de sí una ciudad animada y participativa. El telón caerá el domingo por la noche, pero el eco de los tambores y la luz de las antorchas habrán marcado, por unos días, el pulso de Motril.

