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Motril Digital.- Hay personas que dejan huella en una ciudad construyendo edificios, levantando empresas o escribiendo libros. Y después están quienes transforman la vida cotidiana de cientos de personas a través de la música, la amistad y el baile. Ese es el caso de Paz Sambade Zumoffen, la profesora que, desde hace años, ha conseguido que la bachata, la salsa, el merengue o el cha cha chá formen parte de la banda sonora de la vida de incontables vecinos, no solo de Motril, sino también de numerosos municipios de la Costa Tropical.
Su aventura comenzó en la ya desaparecida academia Ojos Negros, ubicada en la emblemática calle de Las Cañas de Motril. Allí empezó a sembrar una afición que, con el paso de los años, ha ido creciendo hasta convertirse en un auténtico fenómeno social. Hoy continúa transmitiendo su pasión en el gimnasio UP Motril, donde, temporada tras temporada, sigue formando a nuevos bailarines y reuniendo a quienes descubrieron que el baile es mucho más que una sucesión de pasos: es una forma de disfrutar de la vida.
Ese espíritu volvió a quedar patente este domingo en el restaurante Katena, escenario de la tradicional fiesta de fin de curso. Cerca de un centenar de alumnos acudieron vestidos con elegantes trajes inspirados en los años veinte, recreando la época dorada del charlestón y llenando el salón de glamour, sonrisas y buen ambiente.
El almuerzo no era más que un pretexto. El verdadero objetivo era reencontrarse en la pista de baile, compartir abrazos, risas y muchas horas de música. Y así fue. La jornada se prolongó hasta bien entrada la tarde, en un ambiente distendido donde la complicidad entre alumnos y profesora evidenciaba que, además de aprender a bailar, han construido una auténtica familia.
En declaraciones a Motril Digital, Paz Sambade destacaba que esta celebración y la tradicional fiesta de fin de año son, sin duda, las citas más esperadas por sus alumnos, dos momentos marcados en rojo en el calendario por quienes encuentran en el baile una magnífica forma de desconectar, hacer amigos y llenar de alegría su tiempo libre.
Las vacaciones, sin embargo, serán solo un paréntesis simbólico. A partir del mes de julio, el gimnasio UP Motril volverá a llenarse de ritmo con dos cursos intensivos de bailes latinos, dirigidos tanto a personas que desean iniciarse en este apasionante mundo como a alumnos de nivel intermedio que quieren seguir perfeccionando su técnica.
Porque cuando alguien consigue que varias generaciones descubran el placer de bailar, las clases dejan de ser una actividad más para convertirse en un punto de encuentro donde la música une a las personas y cada paso se convierte en una celebración de la vida.