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Fotos Ramón Martín (Motril Digital)
Varios vuelos de F-18 han sorprendido esta mañana a los vecinos de la Costa Tropical de Granada con pasadas sobre el litoral y un intenso estruendo. Los cazas forman parte del despliegue Eagle Eye 26-03, una operación de defensa aérea de España que moviliza seis F-18, la fragata F-104 Méndez Núñez, radares y unidades de defensa antiaérea en Málaga, Motril y otros puntos del sur de España.
El cielo de la Costa Tropical ha tenido esta mañana un protagonista inesperado: los F-18 del Ejército del Aire y del Espacio. Las pasadas de los cazas sobre el litoral granadino han despertado la curiosidad y, en algunos casos, la preocupación de vecinos que no encontraban una explicación al intenso estruendo que se escuchaba desde distintos puntos de la costa.
El ruido de los aviones de combate, especialmente potente durante algunas de las pasadas, ha hecho que muchos vecinos se preguntasen qué estaba ocurriendo. La respuesta se encuentra en un amplio dispositivo militar que España mantiene desplegado estos días en el sur de la Península y en aguas del mar de Alborán.
No se trata de una alerta provocada por una amenaza concreta. Los vuelos forman parte de la activación Eagle Eye 26-03, una operación de vigilancia, control y defensa aérea en la que participan conjuntamente el Ejército del Aire y del Espacio, el Ejército de Tierra y la Armada.
El ejercicio comenzó el pasado 21 de septiembre y está previsto que finalice este viernes, 25 de septiembre.
El elemento más visible de la operación son los seis cazas F-18 del Ala 15, trasladados temporalmente desde su base habitual en Zaragoza hasta la Base Aérea de Málaga.
Los aviones permanecen integrados en el dispositivo de Alerta de Reacción Rápida (QRA). Su misión es estar preparados para despegar en un corto espacio de tiempo si los sistemas de vigilancia detectan una aeronave o una traza que requiera ser identificada o interceptada.
Según el Estado Mayor de la Defensa, los cazas pueden encontrarse en el aire en menos de 15 minutos desde que se determina que una traza necesita su intervención.
Por eso, las maniobras que los vecinos están viendo estos días no son vuelos aislados. Forman parte de un sistema en el que los aviones, los radares terrestres, las unidades de defensa antiaérea y los buques de la Armada trabajan de manera coordinada.
La Costa Tropical tiene además un papel destacado en este dispositivo.
El Escuadrón de Vigilancia Aérea número 9 (EVA 9), situado en Motril, es uno de los tres centros de vigilancia aérea implicados directamente en Eagle Eye 26-03.
Junto al EVA 9 participan el EVA 3 de Constantina, en Sevilla, y el EVA 11 de Alcalá de los Gazules, en Cádiz.
Estos centros aportan información radar al sistema de vigilancia y control aéreo. Los datos son integrados por el Grupo Central de Mando y Control (GRUCEMAC), situado en Torrejón de Ardoz.
Desde allí se mantiene una imagen común del espacio aéreo que permite detectar, identificar y seguir las diferentes trazas.
Es decir, mientras los vecinos de la Costa Tropical pueden ver y escuchar los F-18, en tierra existe toda una red de radares siguiendo lo que ocurre en el cielo.
La Armada Española participa con la fragata Méndez Núñez (F-104), perteneciente a la clase F-100, que se encuentra desplegada en aguas del mar de Alborán.
El buque dispone del sistema de combate AEGIS y de importantes capacidades de vigilancia y defensa aérea. Sus sensores permiten incorporar información obtenida desde el mar al sistema conjunto de vigilancia.
La presencia de la F-104 supone, por tanto, añadir una plataforma de detección y defensa situada en el propio escenario marítimo en el que se desarrolla parte de la operación.
La información obtenida por la fragata puede integrarse con la procedente de los radares terrestres y de los aviones de combate.
El Ejército de Tierra ha desplegado la Unidad de Defensa Antiaérea II-73 ‘Carthago’ en el entorno de la Base Aérea y del puerto de Málaga.
Su cometido es proporcionar protección antiaérea y complementar las capacidades de vigilancia y defensa de los F-18 y de la Armada.
El despliegue incorpora medios destinados a hacer frente a diferentes tipos de amenazas aéreas, incluidos sistemas específicos frente a aeronaves no tripuladas.
Ahora bien, el comunicado oficial del Estado Mayor de la Defensa no concreta qué modelos de misiles ni qué número exacto de lanzadores se encuentran desplegados en esta edición de Eagle Eye. Por ello, no resulta correcto atribuir automáticamente al dispositivo actual todos los sistemas utilizados en anteriores ejercicios.
Lo que España está poniendo a prueba estos días es, en realidad, mucho más que un grupo de cazas realizando vuelos de entrenamiento.
El objetivo es comprobar la capacidad de las Fuerzas Armadas para trabajar como un único sistema de vigilancia y defensa.
Los radares terrestres detectan las trazas aéreas. Los centros de mando integran esa información. La Armada aporta sus propios sensores desde el mar y las unidades antiaéreas terrestres protegen instalaciones y zonas determinadas.
Y, cuando es necesario, los F-18 constituyen la capacidad de reacción rápida.Todo ello permite crear una imagen mucho más completa del espacio aéreo y practicar los procedimientos necesarios para responder ante una posible intrusión o amenaza.
El intenso ruido percibido esta mañana por los vecinos ha sido uno de los aspectos que más ha llamado la atención, no sólo por la mañana sino incluso el sonido de los motores del F-18 se hacían notar en alguna ocasión en la media noche del miércoles al jueves.
Los F-18 son aeronaves de combate capaces de alcanzar velocidades supersónicas y sus maniobras generan un nivel de ruido considerable. Sin embargo, no existe confirmación oficial de que las pasadas concretas realizadas esta mañana sobre la Costa Tropical hayan supuesto vuelos supersónicos o una ruptura de la barrera del sonido.
El estampido o estruendo escuchado por los vecinos, por tanto, no permite por sí solo determinar que se haya producido un vuelo supersónico.
Lo que sí está confirmado es la presencia de los seis F-18 en Málaga y su participación en el dispositivo de vigilancia y reacción rápida.
La operación está dejando también su huella en tierra.
El despliegue militar afecta especialmente al entorno de Málaga y al litoral granadino, donde la presencia del EVA 9 de Motril convierte a la Costa Tropical en uno de los puntos relevantes de la arquitectura de vigilancia del ejercicio.
La actividad militar ha provocado incluso modificaciones puntuales en algunos espacios del litoral. En Torrenueva Costa, el Ayuntamiento ha comunicado el cierre temporal del puente de Jolúcar debido a los ejercicios militares.
Para muchos vecinos, sin embargo, la señal más evidente de que algo está ocurriendo llega desde el cielo: el sonido de los cazas cruzando el litoral.
Lo que esta mañana comenzó para muchos granadinos como una sucesión de estruendos sin explicación tiene ahora una respuesta: la Costa Tropical se encuentra dentro del área de un amplio ejercicio de defensa aérea que ha movilizado cazas F-18, radares, unidades antiaéreas y una fragata de la Armada en el entorno del mar de Alborán.
El Estado Mayor de la Defensa encuadra la operación dentro de las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasión, cuyo objetivo es mantener y mejorar la capacidad de vigilancia y defensa del espacio aéreo español.
Y hasta el próximo viernes, los vecinos del litoral granadino podrían seguir viendo —y escuchando— en el cielo una de las partes más visibles de este dispositivo: los F-18 preparados para reaccionar desde Málaga.