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Motril: La Soledad presenta el cartel de Paulino Martínez Moré con la presentación de Rafael García Luján

Fotos Manolo Barreras

Motril Digital.– El anuncio de la Semana Santa comienza a respirarse en actos como la presentación del cartel anunciador de 2026 de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y Santísimo Cristo Yacente, una cita cargada de emoción y simbolismo que reunió a cofrades y vecinos.

Antonio Béjar, miembro del jurado y de la junta de gobierno, abrió el acto junto al Hermano Mayor, Daniel Cruces Gómez. Un prólogo en el que también intervinieron Hernando Tarragona, ex Hermano Mayor, y el párroco de la Iglesia de la Divina Pastora, Antonio Rodríguez Hervás.

El momento de mayor relevancia llegó con la intervención del doctor Rafael García Luján, que tomó la palabra no solo para presentar la magnífica obra de Paulino Martínez —una composición iconográfica del Cristo Yacente y la Virgen realizada en directo a su paso por el castizo barrio motrileño—, sino también para ofrecer una documentada y detallada visión de la historia de la cofradía a lo largo del tiempo y de lo que ha significado para los hombres y mujeres del barrio de Capuchinos.

¿Qué vemos en este cartel? Esa fue la pregunta que se planteó García Luján durante su intervención:

“La imagen de una Virgen de Pasión, con solo la cabeza y las manos talladas y policromadas, ensambladas en un armazón que da forma al resto del cuerpo. Se trata, por tanto, de una imagen de vestir.

Si nos adentramos en su estructura anatómica, observamos las cejas fruncidas, los ojos cerrados y caídos, la boca pequeña y cerrada, y las manos entrelazadas.

Es una imagen contemplativa, que mira a su hijo muerto tras el descendimiento de la cruz, antes de su traslado al sepulcro. Es la imagen de una Madre que sufre, que padece un dolor inmenso; una madre en su dolorosa soledad.

La imagen transmite tristeza: diminutas lágrimas discurren por su mejilla y sus manos entrelazadas expresan resignación. Una imagen que invita a compartir esa dolorosa soledad.

Data de los siglos XVII–XVIII y pertenece a la escuela malagueña. En la imaginería de la época, la Virgen aparece en su papel de madre: desde la ‘Madre con el Niño en su regazo’, característica del siglo XIII, hasta la Virgen sola o acompañada por su hijo muerto entre los brazos, en la representación conocida como La Piedad».

García Luján concluyó su intervención planteando al autor del cartel cómo había logrado reunir en una sola imagen los tres elementos más emblemáticos que dan alma al barrio de Capuchinos: la iglesia, la Soledad y el Cristo Yacente. 

Una pregunta que encontró respuesta en las palabras del propio Paulino Martínez, con las que se cerró el acto.