La Granada más rociera volvió a echarse este sábado a la calle para despedir a su Hermandad del Rocío en el arranque de un nuevo camino hacia la aldea almonteña. Desde primeras horas de la mañana, el entorno de San Pedro y San Pablo comenzó a llenarse de peregrinos, caballistas, familias y curiosos que no quisieron perderse una de las citas con mayor sabor popular y devocional de la primavera granadina.