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Reportaje: Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
El pasacalles partió del Ayuntamiento y llevó el color, la música y la tradición a las plazas de la feria de día en el inicio de las fiestas patronales
Motril amaneció este sábado con la sensación de que la fiesta ya estaba en marcha. Antes de que llegaran los grandes conciertos, las noches de feria y el bullicio de las casetas, fueron los gigantes y cabezudos, al ritmo de una batucada, los encargados de poner música y color a las calles de la ciudad.
El pasacalles partió desde las puertas del Ayuntamiento de Motril, donde la alcaldesa, Luisa García Chamorro, acompañada por miembros del equipo de Gobierno, dio el pistoletazo de salida a una de las propuestas más populares y reconocibles de las fiestas patronales.
Y a partir de ahí, la mañana cambió de ritmo. Los tambores marcaron el paso mientras las figuras gigantes avanzaban entre las calles y plazas, provocando a su paso las miradas de vecinos y visitantes. Los más pequeños, especialmente, encontraron en los cabezudos uno de esos personajes que convierten una mañana cualquiera en una mañana de feria.
La fiesta sale a la calle
La propuesta tenía un objetivo sencillo: llevar la feria allí donde está la gente. La comitiva recorrió las principales plazas que concentran la actividad de la feria de día, convirtiendo el itinerario en una sucesión de música, baile, fotografías y encuentros.
El recorrido pasó por el Mercado Municipal, continuó hacia la Plaza Gaspar Esteva y llegó hasta la Plaza del Tranvía, tres de los espacios que durante estas fiestas se convierten en puntos de referencia de la actividad diurna de Motril.
La batucada puso la banda sonora a un desfile en el que el ruido de los tambores competía con las conversaciones de las terrazas y el ambiente propio de una ciudad que comienza a vivir sus días grandes. No hacía falta esperar a la noche. La fiesta estaba ya en la calle.
Una tradición que sigue teniendo público
Los gigantes y cabezudos forman parte de ese patrimonio festivo que sobrevive al paso del tiempo porque conserva algo esencial: la capacidad de reunir a generaciones diferentes alrededor de una misma celebración.
Para los niños, los personajes son espectáculo. Para los mayores, también son memoria..y para la ciudad, constituyen una de esas estampas que permiten reconocer inmediatamente que han llegado las fiestas.
En Motril, esa tradición volvió a encontrarse este sábado con una fórmula más contemporánea y dinámica: los personajes tradicionales acompañados por una batucada, una combinación capaz de llenar de ritmo el recorrido y de convertir cada plaza en un pequeño escenario.
El comienzo de unos días grandes
La mañana sirvió así como aperitivo de una programación que durante los próximos días llevará a las calles y espacios festivos de Motril música, actividades y propuestas para públicos de todas las edades.
La presencia de la alcaldesa y de miembros del equipo de Gobierno en el inicio del pasacalles quiso subrayar también el carácter colectivo de unas fiestas que tienen en las calles su principal escenario. Pero el primer aviso ya estaba dado: Motril está de feria.