
Reportaje Nuria Encinas
El Teatro Calderón de la Barca de Motril se convirtió en una ventana abierta a Brasil con la celebración de ‘Samba do Raíz’, un espectáculo que conquistó al público a través de los ritmos, las historias y la esencia de la música popular brasileña. La actuación de Marta Santamaría y el guitarrista Bruno Butenas dejó una noche de música y conexión con los asistentes, que disfrutaron de un recorrido por las raíces de uno de los géneros más representativos de la cultura brasileña.
La voz de la cantante sevillana y la guitarra del músico paulista se unieron sobre el escenario para construir una propuesta en la que la cercanía y la autenticidad tuvieron un papel protagonista. Ambos artistas trasladaron al Calderón el espíritu de la samba tradicional, un género nacido en los barrios de Río de Janeiro y convertido con el paso del tiempo en una de las grandes señas de identidad musical de Brasil.
Lejos de limitarse a una sucesión de canciones, ‘Samba do Raíz’ ofreció un recorrido por la historia y el significado de estas composiciones. Las breves explicaciones que acompañaron algunas de las piezas permitieron acercar al público sus orígenes y el contexto cultural en el que surgieron, mostrando la samba como una expresión popular ligada a la celebración, la resistencia y los sentimientos.
La puesta en escena, sencilla y sin artificios, dejó todo el protagonismo a la música y al diálogo entre la voz y la guitarra. Una fórmula que favoreció la intimidad del espectáculo y que encontró respuesta entre los asistentes, invitados también a participar con palmas y pequeños coros, sumándose así a una experiencia que fue más allá de la escucha.
La complicidad entre Santamaría y Butenas permitió recorrer diferentes matices de la música brasileña, combinando sensibilidad, ritmo y momentos de celebración en una actuación que trasladó al escenario motrileño la calidez y el carácter festivo de sus raíces.
Con esta propuesta, el Teatro Calderón volvió a abrir sus puertas a otras culturas y tradiciones musicales, incorporando a su programación una experiencia que convirtió la samba en un punto de encuentro entre artistas y espectadores. Una noche en la que Brasil estuvo presente en Motril a través de sus canciones, su historia y una música que sigue traspasando fronteras.