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Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
La cuenta atrás para el Festival Aéreo Internacional de Motril entra ya en su recta final. Tras las primeras exhibiciones de entrenamiento, el resto de aeronaves que conforman la espectacular parrilla de participantes han ido saliendo a escena durante las dos últimas jornadas para perfilar sobre el cielo de la playa de Poniente las maniobras y secuencias que protagonizarán este domingo uno de los mayores acontecimientos aeronáuticos del verano.
Entre todas las máquinas que han despertado la curiosidad de los numerosos aficionados que se han acercado a contemplar los ensayos, una de las apariciones más esperadas ha sido la del Panavia Tornado del Tornado Demo Team. El inconfundible rugido de sus motores y la elegante silueta de sus alas de geometría variable no han pasado desapercibidos. Se trata de uno de los aviones de combate más emblemáticos de Europa, un aparato bimotor y biplaza concebido para misiones de ataque a baja cota y alta velocidad, capaz de superar los 2.400 kilómetros por hora. Su versatilidad y su característica estampa continúan convirtiéndolo en una de las estrellas indiscutibles de los festivales aéreos, donde los equipos de demostración de distintas fuerzas aéreas exhiben toda su potencia y maniobrabilidad.
También ha acaparado buena parte de las miradas el imponente CH-47F Chinook de las Fuerzas Aeromóviles del Ejército de Tierra (FAMET), el helicóptero de transporte pesado más grande y potente con que cuenta actualmente el Ejército español. Sus dos rotores en tándem y su enorme capacidad de carga lo convierten en una auténtica referencia en su categoría. Puede transportar más de ocho toneladas en su interior o elevar hasta 11.700 kilos de carga externa gracias a sus tres puntos de anclaje. Además, su configuración con depósitos auxiliares le permite permanecer en vuelo durante más de cuatro horas y media, autonomía que puede ampliarse hasta las ocho horas.
Así, hasta completar las dieciséis aeronaves que durante los dos últimos días han llevado a cabo la fase de entrenamiento previa a una cita que volverá a convertir a Motril en el gran escaparate aeronáutico del sur de España.
Todo está preparado para una jornada que promete emociones fuertes y que volverá a reunir a miles de aficionados llegados desde todos los rincones del país. Durante cuatro horas, entre las once de la mañana y las tres de la tarde, el cielo motrileño se transformará en un inmenso escenario sobre el que desfilarán quince aeronaves civiles y militares capaces de hacer vibrar al público con maniobras imposibles, demostraciones de precisión y toda la potencia de algunas de las máquinas voladoras más impresionantes del mundo.
La playa de Poniente volverá a convertirse, una vez más, en el mejor balcón desde el que contemplar un espectáculo único, con el mar como telón de fondo y el cielo de Motril como escenario de excepción.