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Fotos de archivo
Agricultores de subtropicales y cultivos bajo plástico afrontan el encarecimiento del combustible, la electricidad, los fertilizantes y otros insumos mientras las organizaciones agrarias reclaman medidas urgentes
Los agricultores de la Costa Tropical afrontan una nueva campaña marcada por el fuerte incremento de los costes de producción. La subida del gasóleo se suma al encarecimiento de fertilizantes, electricidad, transporte y otros insumos, poniendo presión sobre la rentabilidad de explotaciones dedicadas al aguacate, mango, chirimoya y otros cultivos, así como de las producciones bajo plástico.
El problema llega además en un momento especialmente delicado. La ayuda de hasta 20 céntimos por litro de gasóleo agrícola vigente hasta ahora expira este 30 de septiembre. El Gobierno ha anunciado su intención de mantener la compensación hasta final de año, pero las organizaciones agrarias consideran que la continuidad de esta ayuda no es suficiente y reclaman un paquete más amplio de medidas.
Las principales organizaciones agrarias coinciden en el diagnóstico. ASAJA, COAG y UPA han reclamado medidas directas para compensar el incremento del combustible y de otros costes y han anunciado movilizaciones. COAG ha advertido de que “miles de hectáreas se quedarán sin sembrar” si no se adoptan soluciones, mientras UPA reclama, como mínimo, mantener la compensación de 20 céntimos por litro.
En Granada, ASAJA ha acordado secundar las movilizaciones previstas en octubre y plantea cortes de carretera una vez por semana durante ese mes ante la pérdida de rentabilidad de las explotaciones. La organización considera insuficientes las medidas anunciadas y reclama, entre otras cuestiones, nuevas medidas fiscales y una reducción de los costes de producción.
COAG Andalucía también ha puesto el foco en la realidad de las explotaciones andaluzas. La organización denuncia que el gasóleo ha aumentado más de un 40% y que los fertilizantes y los plásticos agrícolas también han experimentado fuertes incrementos. En el caso de los cultivos protegidos, reclama incluso una línea específica de ayudas para los plásticos, cuyo coste considera inasumible.
En la Costa Tropical, el problema no se limita al combustible utilizado por los tractores. Los productores de subtropicales afrontan también el coste de la electricidad necesaria para el riego y el bombeo de agua, además del transporte, fertilizantes y otros trabajos agrícolas.
En las explotaciones bajo plástico se añade el coste de los materiales necesarios para mantener las estructuras y cubiertas. De esta forma, el encarecimiento del gasóleo forma parte de una escalada general de costes que está reduciendo los márgenes del agricultor.
El temor del sector es que llegue un momento en el que mantener determinados cultivos deje de resultar económicamente viable. Algunas organizaciones ya advierten de que agricultores están reduciendo superficies o planteándose no sembrar determinadas parcelas cuando las cuentas no permiten cubrir los costes.
El Gobierno, por su parte, ha anunciado que mantendrá las ayudas al campo más allá del 30 de septiembre y que estudia prolongar la compensación al gasóleo previsiblemente hasta final de año, además de posibles medidas fiscales para aliviar el sobrecoste de combustible y fertilizantes.
Mientras tanto, el agricultor afronta una situación de máxima presión: producir cuesta cada vez más, pero no siempre puede trasladar ese incremento al precio que recibe por su cosecha. Y en una comarca como la Costa Tropical, donde los subtropicales y la agricultura bajo plástico tienen un peso esencial, la evolución de estos costes puede terminar condicionando qué cultivos se mantienen y cuáles dejan de ser rentables.