
Dalmira Jiménez ha oficializado este viernes su dimisión como concejala del PSOE en el Ayuntamiento de Motril. Una salida que ha presentado como una decisión voluntaria y motivada por razones personales, aunque su intervención de despedida en el pleno municipal ha dejado también un mensaje directo hacia la nueva dirección local socialista, a la que ha reprochado la falta de respeto hacia quienes, hasta ahora, han compartido siglas y responsabilidad política.
Jiménez ha comenzado su intervención trasladando sus condolencias a los familiares y amigos de las víctimas del accidente ferroviario de Toledo, así como sus deseos de recuperación para las personas heridas. Unas palabras marcadas por el contexto de luto de la jornada, antes de explicar brevemente las razones de su marcha.
La ya exconcejala ha insistido en que su renuncia responde a motivos personales y a la imposibilidad de continuar dedicando a la actividad municipal el tiempo y la atención que requiere. «Mi salida es voluntaria y por motivos personales», ha subrayado, asegurando que ha decidido hacerse a un lado.
Pero más allá de la explicación formal de su dimisión, el tono de su despedida ha adquirido mayor contundencia al referirse a las relaciones internas dentro del PSOE de Motril. Tras agradecer el trato recibido por sus compañeros Gádor Domínguez, Pepe Rubiño, Daniel Rodríguez y Flora Almón, ha extendido su reconocimiento a los representantes del resto de grupos políticos de la Corporación y a los trabajadores municipales, destacando especialmente el afecto, la cercanía, la ayuda y el respeto que, según ha señalado, ha encontrado en ellos.
Precisamente el respeto ha sido el eje central de su mensaje más crítico. Jiménez ha asegurado haber echado en falta ese mismo comportamiento por parte de quienes ha identificado como compañeros de partido de la nueva ejecutiva local del PSOE de Motril.
«Ese mismo respeto que he echado en falta de los que dicen ser compañeros de partido de la directiva de la nueva ejecutiva local de Motril del PSOE», ha manifestado, dejando entrever el malestar existente en el seno de la agrupación socialista tras los últimos movimientos internos.
Su despedida ha incluido también una reflexión sobre el sentido de la política y el ejercicio de la representación pública, con un mensaje especialmente directo: «En política, como en la vida, no todo vale». Jiménez ha reivindicado que los cargos públicos deben estar al servicio de los ciudadanos que depositaron su confianza en ellos y no convertirse en instrumentos de promoción personal.
«No nos debemos olvidar que estamos aquí para servir por y para los ciudadanos que nos votaron. No para colgarnos una chapa ni usar este sillón como trampolín hacia ningún sitio», ha advertido.
Con estas palabras, Dalmira Jiménez ha cerrado su etapa como representante municipal del PSOE en Motril, una despedida formalmente justificada por motivos personales, pero en la que no ha ocultado sus discrepancias con la nueva dirección local socialista. Su último mensaje ante la Corporación ha sido una reivindicación del respeto, la responsabilidad y la vocación de servicio público como principios que, a su juicio, deben prevalecer en la actividad política.