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El Plan Infoca mantiene activo un dispositivo terrestre y aéreo para contener un incendio declarado esta tarde en el término municipal granadino
La tarde ha vuelto a teñir de alerta el paisaje de Molvízar. Un incendio forestal se ha declarado este lunes en el término municipal de esta localidad de la Costa Tropical granadina, un fuego que permanece activo y al que el Plan Infoca ha destinado un dispositivo de extinción con un objetivo inmediato: ganar la batalla antes de que la luz desaparezca por completo.
A medida que avanza la tarde, el operativo trabaja sobre el terreno para contener las llamas y evitar que el incendio encuentre nuevas vías de propagación. La prioridad es clara: conseguir que el fuego quede controlado antes de la llegada de la noche, cuando las condiciones de trabajo de los medios aéreos cambian y la intervención queda más condicionada a la labor terrestre.
El despliegue movilizado por el Infoca combina efectivos especializados y medios de extinción. En la zona trabajan tres grupos de bomberos forestales, dos Brigadas de Refuerzo contra Incendios Forestales (BRICA), dos técnicos de operaciones y un agente de Medio Ambiente.
A este contingente terrestre se suman dos autobombas, fundamentales para el ataque directo y las labores de aseguramiento del perímetro, así como dos medios aéreos anfibios ligeros, que intervienen desde el aire en las tareas de descarga de agua sobre los puntos donde la evolución del incendio lo requiere.
El dispositivo afronta así una carrera contra el reloj. Cada minuto cuenta cuando el fuego permanece activo y todavía no se ha logrado alcanzar la fase de control. El trabajo de los equipos se concentra en contener las llamas, consolidar el terreno y evitar que el incendio gane superficie antes de que la noche obligue a modificar el dispositivo aéreo.
Por el momento, y a falta de una evaluación posterior sobre la evolución y la superficie afectada, no debe darse por controlado el incendio. La situación continúa bajo vigilancia y los efectivos del Plan Infoca permanecen desplegados en Molvízar.
La escena se repite con una crudeza que el verano andaluz conoce demasiado bien: fuego frente a monte, medios de extinción frente al avance de las llamas y una ventana de tiempo cada vez más estrecha para intentar dejar el incendio encajonado antes del anochecer.
En Molvízar, la tarde se juega ahora en esa frontera. Que el fuego no encuentre camino antes de que llegue la noche es la prioridad.