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Más de 2.000 expertos gastrónomos avalan la Guía Macarfi y sus 5.000 restaurantes

El Salón de Baile del Círculo de Bellas Artes se transformó el pasado lunes 23 de febrero en el epicentro de la gastronomía nacional. No era una cita cualquiera; la XI Gala Macarfi celebraba la puesta de largo de su edición 2026, reafirmándose como el ranking más esperado por quienes no solo comen, sino que “viven” los restaurantes.

 

Entre saludos y el murmullo cómplice de la profesión, entre techos históricos y una panorámica envidiable de la ciudad, lo más granado del sector hostelero se reunió para descubrir quiénes lideran el ranking este año. La figura de Manuel Carreras Fisas, presidente y fundador de Macarfi, –cuyas primeras sílabas del nombre y apellidos dan título a la guía– destacaba con la satisfacción del deber cumplido. Lo que comenzó hace ya once años como una guía local con alma de club privado, se ha consolidado como la «Biblia» de los paladares más exigentes de España. Carreras, fiel a su estilo cercano pero riguroso, recordó durante la velada cómo la guía sigue siendo el reflejo de la opinión de sus miles de embajadores, premiando la excelencia sin artificios.

 

Cerca de 200 establecimientos y sus respectivos chefs lograron su reconocimiento a razón de entre 10 y 15 por cada una de las 15 Comunidades de la península –los de las islas quedan para el próximo año–, además de otros premios especiales. No faltaron grandes nombres ya consolidados como DiverXO, Horcher, Celler de Can Roca, Disfrutar, Asador Etxebarri, Elkano, Cenador de Amós… y otros recién llegados, pero ya con prestigio consolidado, como Fontané, lo último de los hermanos Roca, Itzuli (Euskadi), otro proyecto familiar en torno a Iñigo Lavado, o Ancestral en Pozuelo de Alarcón (Comunidad de Madrid) con Víctor Infantes Saúl González al frente.

 

Sin duda la gran protagonista fue la presentación de la última edición de la Guía Macarfi 2026, que se ha consolidado como uno de los eventos más esperados de la gastronomía española, especialmente por ese toque de «guía de los expertos y los apasionados» que la diferencia de otras. Es la primera edición que cubre toda la España peninsular, con clasificaciones detalladas por comunidad autónoma y provincia, además de categorías especiales como tipo de cocina, decoración, servicio y “joyas por descubrir”. Gracias al trabajo de más de 2.000 gastrónomos locales, la guía analiza cerca de 5.000 restaurantes y ofrece una visión precisa y completa de la escena gastronómica española.

 

Una noche de reencuentros

 

Tras la entrega de los galardones, la fiesta se trasladó a los cócteles. Fue el momento de las confidencias entre chefs y público entendido y de ver desfilar las mejores chaquetas de la capital. La atmósfera, cargada de sofisticación, dejó claro que Macarfi no es solo una guía: es el evento social donde la gastronomía se encuentra con su público más fiel. Madrid volvió a demostrar que, bajo el amparo de Macarfi, el buen comer es, ante todo, un acto de celebración compartida.

 

El cóctel de la Gala Macarfi en el Círculo de Bellas Artes fue, como es costumbre, una coreografía de sabores que representaba lo mejor de la despensa española. No fue un picoteo cualquiera; fue una extensión de la propia guía sobre el plato. El menú del cóctel destacó por la calidad extrema del producto desnudo, ese que tanto defiende Manuel Carreras.

 

No faltó el Jamón Ibérico de Bellota de Castro y González que repitió como el jamón oficial del evento, con cortadores profesionales que sirvieron piezas de su reserva seleccionada, además de excelentes embutidos en diversas mesas, bocados de Euskadi con aperitivos representativos, incluyendo el bombón de sidra creado específicamente para la ocasión por la emblemática Pastelería Maitiana de San Sebastián. También, como es habitual en esta gala, hubo estaciones dedicadas a quesos artesanos y conservas de lujo, frecuentemente apoyadas por la marca #AlimentosdeEspaña.

 

Una coreografía de sabores

 

El menú de tapas y raciones que diligentes camareros no cesaban de ofrecer, iba desde las imprescindibles y sabrosas croquetas de jamón ibérico o los mini bocatas de calamares, a platos más sofisticados como ravioli frito a la parmigiana, tartar de remolacha ahumada, alcachofa guisada con caldo ibérico, pretzel de pastrami o mollete de pularda al curry. Un total de 20 delicias con distintos vinos de las D.O. que ahora cubre la guía, destacando vinos de Rioja, Ribera del Duero y Cavas de alta gama. A destacar el Cóctel Estrella («Pilpilinha»), una de las grandes novedades. Una propuesta inspirada en el norte elaborada con txakoli, zumo de manzana y lima; una versión vasca de la caipirinha que fue el comentario de la noche.

 

Al final de la noche, entre el brillo de las copas y el eco de las felicitaciones, quedó claro que en Madrid no basta con comer bien; hay que saber dónde se cocina la historia. Y esa historia, desde hace once años, se escribe con la tinta de Macarfi. Más que una entrega de premios, la gala fue el brindis de una gran familia que celebra el esfuerzo tras los fogones. Con el Círculo de Bellas Artes como testigo, Manuel Carreras volvió a demostrar que el secreto del éxito es sencillo: pasión, criterio y ese placer compartido que solo se encuentra alrededor de una buena mesa.

 

Pero la noche aún guardaba una última sorpresa. Antes de que las luces del Círculo de Bellas Artes se apagaran, se anunció el destino de la próxima gran cita: la Gala Macarfi 2027 se traslada a Bilbao. El «botxo» recogerá el testigo de Madrid, prometiendo llevar la exclusividad de la guía a tierras vascas en una edición que ya se anticipa histórica.