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La huelga de médicos ha registrado este lunes un seguimiento del 18,46% en Andalucía durante el turno de mañana, según los datos facilitados por la Consejería de Sanidad, en la que supone ya la cuarta jornada de paros convocada este año para reclamar avances en la negociación con el Ministerio de Sanidad. En la provincia de Granada, la incidencia se ha situado en el 17,15%, ligeramente por debajo de la media autonómica.
La movilización, convocada a nivel nacional, refleja el creciente malestar de parte del colectivo médico ante la reforma del Estatuto Marco impulsada por el Ministerio de Sanidad. Desde el Sindicato Médico Andaluz advierten de que el conflicto podría “cronificarse” si no se abren nuevas vías de negociación con el departamento que dirige la ministra Mónica García.
Entre las principales reivindicaciones de los facultativos figura la creación de un estatuto propio para la profesión médica, separado del resto del personal sanitario, así como una mesa de negociación específica con el Ministerio. También reclaman una reducción de la carga laboral y de las jornadas excesivas, cambios en el sistema de guardias —que consideran una forma de “explotación laboral”— y que estas horas extraordinarias computen de cara a la jubilación.
Además, los sindicatos piden una mejora de la clasificación profesional y salarial acorde con el nivel de responsabilidad y formación de los médicos, así como mayor estabilidad laboral para frenar la fuga de profesionales hacia otros países o al sector privado.
Por su parte, el Ministerio de Sanidad sostiene que la reforma planteada sí contempla mejoras importantes para el colectivo, como la reducción de las guardias médicas y de la jornada máxima semanal, defendiendo que el nuevo texto modernizará las condiciones laborales de los sanitarios.
La huelga está teniendo también efectos colaterales sobre los pacientes, aunque los servicios mínimos garantizan la atención urgente y hospitalaria esencial. Entre las principales consecuencias destacan retrasos en consultas y pruebas diagnósticas, reprogramación de operaciones no urgentes y mayores tiempos de espera en algunos servicios de urgencias y centros de salud.
Asimismo, la situación está provocando una mayor sobrecarga para el personal que no secunda los paros y cierta incertidumbre entre pacientes con citas programadas. Los expertos advierten de que, si el conflicto se prolonga, podría afectar al seguimiento de enfermedades crónicas o retrasar diagnósticos, aunque áreas sensibles como UCI, oncología y atención vital continúan cubiertas por los servicios mínimos obligatorios.
