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Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
La Vuelta a España dejó este sábado una de sus jornadas más exigentes y espectaculares en tierras granadinas. La vigésima etapa, con salida en La Calahorra y llegada en el exigente Collado del Alguacil, convirtió durante horas buena parte de la provincia en un enorme escenario ciclista, con miles de aficionados siguiendo el paso del pelotón por carreteras, pueblos y puertos que terminaron poniendo a prueba las piernas de los corredores.
Fueron 186,8 kilómetros de recorrido y cerca de 4.900 metros de desnivel positivo en una etapa diseñada para hacer daño. Desde La Calahorra, la carrera se adentró en el Marquesado y pasó por Alquife, Lanteira y Jérez del Marquesado antes de alcanzar Guadix y continuar hacia Purullena, Baños de Graena y La Peza. El primer gran obstáculo llegó en el Puerto de Los Blancares, que comenzó a seleccionar un grupo que todavía tendría por delante una sucesión de dificultades.
La carrera alcanzó después el área metropolitana de Granada. Quéntar, Dúdar, Cenes de la Vega y la propia capital fueron algunos de los puntos por los que transitó una etapa que llevó el ciclismo de máximo nivel hasta las puertas de la ciudad. El pelotón continuó hacia Huétor Vega, Cájar y Monachil, antes de afrontar por primera vez el Puerto de El Purche, uno de los grandes jueces de una jornada que ya empezaba a pasar factura.
La ascensión a El Purche volvió a repetirse más adelante y dejó claro que la etapa no concedía prácticamente ningún respiro. Después llegaron Pinos Genil y Güéjar Sierra, mientras los corredores encaraban el Puerto de El Duque y, finalmente, la subida definitiva al Collado del Alguacil. Allí terminó de decidirse una jornada que había llevado a los ciclistas al límite.
En la cima, Mikel Landa encontró el premio a una larga escapada y se adjudicó la victoria de etapa. El ciclista del Soudal Quick-Step completó en solitario los últimos kilómetros y celebró en el Collado del Alguacil un triunfo que puso el broche deportivo a una jornada marcada por la dureza del recorrido.
Pero más allá de la victoria de Landa, la batalla por la clasificación general concentró buena parte de la atención. Enric Mas logró conservar el maillot rojo y afrontó la última etapa con una ventaja de 2 minutos y 15 segundos sobre Primož Rogli?. La Vuelta quedó así prácticamente sentenciada antes de su jornada definitiva.
Para Granada, la etapa dejó también un balance que trascendió lo estrictamente deportivo. La carrera atravesó algunos de los paisajes más reconocibles de la provincia y volvió a mostrar la capacidad de sus carreteras y de sus municipios para convertirse en escenario de grandes acontecimientos deportivos. Desde las localidades del Marquesado hasta el entorno de Sierra Nevada, pasando por Guadix, La Peza y el área metropolitana, la provincia vivió durante una jornada el paso de una carrera que encontró en la montaña granadina uno de sus últimos y más exigentes desafíos.
La vigésima etapa dejó, en definitiva, una provincia volcada con el ciclismo, una carrera llevada al límite y un Collado del Alguacil convertido en juez de una Vuelta que llegó a Granada en su penúltimo día con prácticamente todo decidido.