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Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
Mägo de Oz encabezó la última jornada de un festival que volvió a reunir a una multitud en el Zaidín. The Tragic Company encendió la noche con los primeros pogos antes de una madrugada que completaron Rebrote y Sonido Vegetal.
El Zaidín Rock 2026 cerró este sábado 5 de septiembre sus tres jornadas de conciertos con una noche de asistencia masiva en Granada. Noray, The Tragic Company, Mägo de Oz, Rebrote y Sonido Vegetal formaron el cartel de una última jornada en la que el recinto fue ganando público con el paso de las actuaciones hasta presentar una imagen de lleno total.
Noray tuvo la responsabilidad de abrir el escenario cuando todavía quedaban muchos claros entre el público. La noche acababa de empezar y buena parte de los asistentes aún se encontraba llegando al recinto, por lo que la primera actuación transcurrió con un ambiente más contenido y muy lejos todavía de la imagen que ofrecería el festival más adelante.
El cambio llegó con The Tragic Company. Con bastante más público ya concentrado frente al escenario, la segunda banda de la noche elevó la intensidad y aparecieron los primeros pogos. A partir de ahí, la respuesta fue creciendo y el recinto comenzó a adquirir el aspecto de las grandes noches del Zaidín Rock.
Mägo de Oz ocupó después el tramo central y de mayor peso del programa. La formación llevó al Zaidín su reconocible combinación de rock y folk metal, con el violín y la flauta formando parte de un sonido que durante décadas ha marcado su identidad. Su presencia era uno de los principales reclamos del cartel del sábado y reunió frente al escenario a un público de varias generaciones.
Pero la actuación de Mägo de Oz no significó el final de la noche. Rebrote tomó el relevo ya entrada la madrugada y mantuvo en marcha un festival que todavía guardaba una última actuación. Sonido Vegetal fue el encargado de cerrar definitivamente la programación del sábado y, con ella, la edición de 2026.
La última jornada dejó finalmente una imagen muy distinta a la de sus primeros compases: un recinto completamente lleno, público prácticamente hasta donde alcanzaba la vista y una sucesión de bandas con estilos diferentes compartiendo escenario. Tras tres jornadas de música, el Zaidín Rock bajó el telón con el barrio nuevamente convertido en punto de encuentro para miles de aficionados.