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Granada ha vivido este domingo una de esas mañanas que quedarán grabadas en la memoria devocional de la ciudad. Cuando apenas había comenzado a despuntar el día, la Virgen de las Angustias abandonaba su Basílica Patronal para emprender un traslado extraordinario hasta la iglesia del Sagrario, donde permanecerá de manera provisional mientras se garantizan las condiciones de seguridad en su templo tras los daños ocasionados por los recientes terremotos.
El traslado comenzó a las siete de la mañana y estuvo marcado por el rezo del Rosario de la Aurora. La Patrona de Granada recorrió las calles del centro histórico acompañada por sus devotos en una jornada cargada de recogimiento y emoción, en vísperas además del mes de septiembre, el más señalado del calendario para la ciudad y para quienes profesan una especial devoción a la imagen.
La salida de la Virgen de su sede canónica no responde a ningún daño sufrido por la imagen, sino a una decisión adoptada de manera preventiva ante los desperfectos detectados en la Basílica como consecuencia de la actividad sísmica registrada en las últimas semanas. El objetivo es preservar la seguridad y permitir, al mismo tiempo, que los granadinos puedan seguir acercándose a su Patrona mientras se desarrollan las actuaciones necesarias en el templo.
Desde la Carrera de la Virgen, el cortejo avanzó hacia el corazón de Granada hasta alcanzar el entorno de la Catedral y la iglesia del Sagrario, su nueva casa temporal. Allí se celebrarán durante las próximas semanas los cultos previstos en honor a la Virgen de las Angustias, manteniendo así el vínculo cotidiano entre la Patrona y sus fieles.
Granada inicia de este modo un septiembre diferente. La Basílica tendrá que esperar para recuperar la normalidad, pero la presencia de la Virgen de las Angustias seguirá acompañando a la ciudad desde el Sagrario, a escasos metros de la Catedral y en pleno centro de una Granada que este domingo ha vuelto a demostrar que su devoción permanece intacta.