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Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
La montaña ha comenzado a dibujar sus primeros paisajes invernales. La borrasca Adam ha dejado las primeras nieves en las cotas más altas de Granada y de la España peninsular, regalando a Sierra Nevada esas estampas de belleza serena que cada otoño anuncian, casi en un susurro, que el invierno empieza a abrirse camino.
Las cumbres granadinas han amanecido con un delicado manto blanco, una imagen que invita a mirar hacia la próxima temporada de esquí con renovada ilusión. Aún queda otoño por delante, pero estas primeras nevadas son siempre una buena noticia para una estación que ya prepara su campaña 2026-2027.
Y la próxima temporada llegará, además, con novedades. Sierra Nevada apuesta por reforzar sus sistemas de producción de nieve, incorporar dos nuevos equipos Snow Factory para favorecer la apertura temprana de la zona de debutantes y acometer mejoras en remontes, pistas, snowpark y espacios de restauración de Pradollano. También se trabaja en la mejora de los accesos y la reorganización de los aparcamientos.
La estación mira así hacia un invierno en el que la tecnología y la meteorología volverán a caminar de la mano. Porque, aunque las primeras nieves alimentan las esperanzas, será la evolución del tiempo la que determine cuándo podrán comenzar a deslizarse los primeros esquiadores.
La apertura está prevista, de forma provisional, para finales de noviembre, con la mirada puesta en prolongar la temporada hasta la primavera de 2027, siempre que las condiciones lo permitan.
Por ahora, basta con contemplar las cumbres blanqueadas y dejar volar la imaginación. La borrasca Adam ha traído algo más que nieve: ha devuelto a Sierra Nevada la promesa del invierno y ha encendido esa ilusión que cada año precede al primer descenso. La temporada 2026-2027 ya empieza a sentirse en el aire.