Granada: Fin de semana de rescates en la montaña. La Guardia Civil actúa en tres intervenciones de alta complejidad
Foto Ramón Martín (Motril Digital)
El pasado fin de semana volvió a quedar patente que, cuando la montaña se vuelve hostil, la diferencia entre el desenlace trágico y la oportunidad de volver a casa depende muchas veces de la rapidez, la preparación y la pericia humana. En distintos puntos de la provincia de Granada, los especialistas del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim), junto a la unidad aérea de la Guardia Civil, afrontaron un fin de semana de intervenciones marcadas por la urgencia y la dificultad técnica.
La primera actuación se produjo el sábado en el Circo del Alhorí, en el término municipal de Jérez del Marquesado. Allí, los equipos de rescate solo pudieron confirmar el fallecimiento de un montañero accidentado, un episodio que recuerda la crudeza del medio natural y los riesgos reales que entraña la alta montaña, incluso para personas con experiencia.
Horas más tarde, la jornada volvía a tensarse con un nuevo aviso desde Zafarraya. En la vía ferrata John Hogbin, una mujer quedó imposibilitada para continuar tras lesionarse un pie al cruzar una tirolina. En este caso, la intervención del Greim permitió inmovilizar la extremidad con rapidez y acompañar a la herida hasta una zona segura, donde pudo recibir atención sanitaria. Un rescate eficaz, silencioso y preciso, de los que no suelen ocupar grandes titulares, pero que evitan que una incidencia menor derive en algo mucho más grave.
El operativo más complejo llegó el domingo en la cara norte del Veleta. Un montañero, solo y en plena ruta invernal, quedó bloqueado a más de 3.000 metros de altitud tras perder parte del material imprescindible para progresar. Sin guantes, sin uno de los piolets y asegurado únicamente a un tornillo de hielo, la situación era extremadamente delicada. El hielo en mal estado y el viento fuerte añadían un factor de riesgo que obligó a extremar cada decisión.
Pese a ello, la tripulación aérea logró una maniobra de apoyo estacionario casi milimétrica, permitiendo el descenso de los especialistas sobre el hielo. Desde allí, los agentes avanzaron asegurados, montando anclajes y progresando con máxima cautela hasta alcanzar al montañero. Finalmente, fue evacuado ileso en helicóptero, cerrando una operación que exigió conocimientos técnicos de alto nivel, sangre fría y una coordinación impecable.
Más allá de los rescates, el balance del fin de semana deja un mensaje claro: la montaña no perdona la improvisación. Desde la Guardia Civil se insiste en la necesidad de planificar cada actividad, llevar el material adecuado, consultar la meteorología y contar con medios de comunicación y localización. La profesionalidad del Greim y de la unidad aérea vuelve a salvar vidas, pero la primera línea de seguridad empieza siempre mucho antes, en la preparación previa de cada salida.

