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Abascal arremete en Granada: “El sanchismo ha convertido las instituciones en un instrumento de poder” ante una Plaza de las Pasiegas abarrotada

Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)

Vox llena la Plaza de las Pasiegas en un acto en el que Pepa Millán y Beatriz Sánchez Agustino sitúan a Granada como ejemplo del “fracaso” de las políticas de los dos grandes partidos

Santiago Abascal arropó en Granada a Manuel Gavira en un acto de Vox en la Plaza de las Pasiegas que combinó tono de precampaña andaluza, discurso nacional y una fuerte carga de confrontación política. El mitin, en una plaza completamente llena, estuvo precedido por momentos de tensión en el entorno del escenario, circunstancia que los dirigentes del partido utilizaron desde el inicio para reforzar su mensaje sobre seguridad, libertad política y respuesta frente a la izquierda.

Abascal eleva el tono contra el Gobierno y el PP

El presidente nacional de Vox abrió su intervención poniendo el foco en esos incidentes previos y elevó de inmediato el tono contra el Gobierno central. Abascal denunció que un grupo de personas trató de entorpecer el acto y cargó contra el dispositivo desplegado, vinculando lo sucedido con lo que considera una degradación democrática promovida desde el Ejecutivo de Pedro Sánchez. A partir de ahí, articuló un discurso de amplio espectro contra el sanchismo, al que acusó de corrupción, de depender de sus pactos con independentistas y de haber convertido las instituciones en un instrumento de poder al servicio del presidente.

Pero el líder de Vox no limitó sus críticas al PSOE. Buena parte de su intervención estuvo dirigida también contra el Partido Popular, al que reprochó ejercer una oposición “insuficiente” y compartir con los socialistas decisiones esenciales tanto en España como en Bruselas. En esa línea, presentó a Vox como la única fuerza dispuesta a romper con ese esquema de alternancia sin cambios reales y a traducir su peso electoral en medidas concretas. Como ejemplo, citó el acuerdo alcanzado en Extremadura con el PP, que presentó como una prueba de la capacidad de su partido para condicionar gobiernos y forzar compromisos en materia de fiscalidad, ayudas sociales, vivienda y defensa del campo.

Gavira centra la campaña en los problemas cotidianos

Ese planteamiento enlazó con el eje central del discurso de Manuel Gavira, que trató de situar la campaña andaluza en el terreno de la gestión cotidiana. El candidato de Vox a la Junta centró su intervención en el deterioro de los servicios públicos, las listas de espera sanitarias, la dependencia, el acceso a la vivienda y el aumento de la pobreza en Andalucía. Su tesis fue que, tras años de gobierno popular, la comunidad sigue arrastrando los mismos males estructurales que con el socialismo y que el supuesto cambio político no se ha traducido en una mejora material para la mayoría social.

Gavira dibujó una Andalucía golpeada por la precariedad, con amplias capas de población sin capacidad para llegar a fin de mes, con dificultades crecientes para acceder a una vivienda y con unos servicios públicos, en especial la sanidad, sometidos a un fuerte desgaste. Frente a ese panorama, planteó que el 17 de mayo no se decidirá solo una alternancia, sino si el PP mantiene intacto su margen para seguir gobernando sin corregir esas políticas o si Vox obtiene fuerza suficiente para imponer prioridades distintas.

La inmigración ocupó un lugar central en ese argumentario. Tanto Gavira como Abascal y Pepa Millán la vincularon con el colapso de servicios públicos, la inseguridad y el malestar social, insistiendo en la necesidad de endurecer la política migratoria y de priorizar a los españoles y andaluces en el acceso a ayudas y recursos.

Pepa Millán fija el marco ideológico

Pepa Millán aportó al mitin un discurso más orientado a fijar el marco ideológico y electoral del partido. La portavoz nacional en el Congreso, que subrayó su vínculo con Granada, defendió a Vox como “la única alternativa posible” frente a un PSOE al que acusó de actuar contra la clase media y trabajadora y frente a un PP al que señaló por asumir buena parte de las políticas de la izquierda. En su intervención, presentó a los populares como una fuerza incapaz de ofrecer un cambio de fondo en Andalucía y les atribuyó una política de pactos y cesiones que, a juicio de Vox, termina consolidando las mismas dinámicas que dice combatir.

Millán reforzó además algunos de los mensajes más reconocibles del partido en esta precampaña: rechazo a la regularización de inmigrantes en situación irregular, oposición al acuerdo con Mercosur por su impacto en agricultores y ganaderos y denuncia de una inseguridad creciente que, en su relato, afecta de manera especial a mujeres y vecinos de municipios y barrios concretos. Su discurso sirvió también para enlazar la agenda andaluza con la nacional y para presentar la candidatura de Gavira como una extensión territorial de la estrategia política que encabeza Abascal.

Sánchez Agustino sitúa a Granada como ejemplo del “fracaso”

Si Millán situó la batalla en el plano político general, Beatriz Sánchez Agustino llevó el foco a Granada. La cabeza de lista por la provincia construyó una intervención muy pegada al malestar local, con un repaso a problemas que, en su opinión, resumen el abandono institucional que sufre el territorio. Habló de desempleo, precariedad, bajos salarios, escasez de vivienda, saturación de servicios y falta de inversiones, y convirtió a Granada en ejemplo del fracaso acumulado de PSOE y PP.

Sánchez Agustino incidió especialmente en el déficit de infraestructuras y en proyectos largamente reivindicados, como las conexiones ferroviarias, el Corredor Mediterráneo o las conducciones de la presa de Rules. También cargó contra medidas fiscales y regulatorias que, según sostuvo, castigan a trabajadores, autónomos y familias con menos recursos, como la subida de tasas o la implantación de zonas de bajas emisiones. En su intervención apareció además una idea de fuerte carga simbólica: la de una Granada con peso histórico, cultural y social, pero tratada políticamente como una provincia secundaria.

La candidata granadina aprovechó además para elevar el reproche al PP provincial, al que responsabilizó no solo de no haber revertido la situación, sino también de arrastrar una etapa marcada por polémicas y casos judiciales que, a su juicio, han debilitado a la ciudad y han facilitado el desgaste de la política institucional.