
La confianza de un hombre mayor en la persona que lo cuidaba terminó convirtiéndose en una oportunidad para engañarlo. Una madre y su hija han sido condenadas por utilizar la tarjeta bancaria de un anciano vulnerable para retirar dinero sin autorización, aprovechándose de su avanzada edad, sus problemas de movilidad y su deterioro cognitivo.
Ambas han reconocido los hechos y han aceptado una condena de un año y medio de prisión, además de una multa de 2.160 euros, según la sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada. El tribunal considera que cometieron un delito continuado de estafa y aplica la atenuante de reparación del daño, después de que devolvieran 800 euros al perjudicado.
Los hechos se remontan a enero de 2024, cuando la madre comenzó a cuidar al anciano. Según recoge la resolución judicial, la mujer se aprovechó de la situación de vulnerabilidad del hombre para conseguir que le facilitara el número PIN de su tarjeta bancaria. Con esa clave realizó dos reintegros de 100 euros, destinados a pagar algunas compras.
La operación no terminó ahí. La mujer compartió el código con su hija, que retiró otros 600 euros y se quedó con el dinero. Además, la joven contactó por WhatsApp con el hijo del anciano para solicitarle documentación con el pretexto de gestionar una ayuda. Según la sentencia, aprovechó esa circunstancia para obtener un duplicado de la tarjeta bancaria, que no llegó a ser localizado.
El caso salió a la luz cuando la hija del perjudicado recibió avisos de los movimientos bancarios a través de la banca online. Ante las operaciones detectadas y la fragilidad de su padre, decidió denunciar lo ocurrido en su nombre.
La Audiencia Provincial ha suspendido la ejecución de las penas de prisión para ambas condenadas, condicionada a que no vuelvan a delinquir. La madre deberá permanecer dos años sin cometer nuevos delitos, mientras que el plazo fijado para su hija es de cuatro años. Si incumplen esa condición, podrían llegar a ingresar en prisión.