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Francisco Lauña presenta su proyecto cerámico “Umami al-Lawaza”, un diálogo entre gastronomía, arte y tradición granadina

Reportaje: Ramón Martín (Motril Digital)

El ceramista Francisco Lauña, formado en las Escuelas de Arte de Cádiz y Jerez y actualmente en el último curso de la Facultad de Bellas Artes de Granada, presentó recientemente su proyecto artístico “Umami al-Lawaza”, una propuesta que investiga las conexiones entre gastronomía, tradición cultural y lenguaje escultórico a través de la cerámica.

Lauña participó en el encuentro celebrado en la Fundación Fajalauza, donde explicó el origen y evolución de un trabajo que comenzó a gestarse en su ciudad natal, San Fernando (Cádiz). En un primer momento, el artista planteó el proyecto como un diálogo entre la cultura gastronómica y el arte contemporáneo, inspirándose en el concepto japonés umami, uno de los cinco sabores básicos que describe la intensidad gustativa característica de determinados alimentos.

A partir de esa idea inicial, el proyecto comenzó a tomar forma como una investigación artística sobre la reinterpretación de la naturaleza de los alimentos y de los rituales que los rodean, buscando hibridar distintas tradiciones culturales y generar nuevas lecturas simbólicas dentro del ámbito de la escultura cerámica.

Sin embargo, la llegada del artista a Granada introdujo un nuevo elemento en la propuesta. El contacto con la profunda tradición cerámica de la ciudad, especialmente vinculada al histórico entorno de Fajalauza, llevó a Lauña a replantear el proyecto para establecer un diálogo directo con el patrimonio artesanal granadino.

De ese proceso surgió “Umami al-Lawaza”, una evolución de su trabajo inicial que incorpora referencias a la historia y a la identidad cultural de Granada. En este contexto, uno de los elementos simbólicos presentes en la obra es el jamón, utilizado por el artista como punto de conexión entre distintas culturas gastronómicas. El propio Lauña recordaba que el concepto japonés de umami también se asocia a alimentos como el sushi, el salmón o el jamón, lo que permite establecer un puente cultural entre tradiciones aparentemente distantes.

El título del proyecto refleja precisamente ese cruce de referencias. Mientras “Umami” remite al término japonés que define ese sabor singular, “al-Lawaza” hace referencia al origen histórico del nombre Fajalauza. Este topónimo procede del árabe bab Fayy al-Lawza, que puede traducirse como “Puerta del Collado de los Almendros”, una de las antiguas puertas de la muralla nazarí del Albaicín que comunicaba la ciudad con zonas de cultivo de almendros.

Con el paso del tiempo, ese nombre quedó asociado también a la cerámica que comenzaron a producir los alfares instalados en el barrio tras la conquista cristiana.

Desde el siglo XVI, la llamada cerámica de Fajalauza se convirtió en una de las manifestaciones artesanales más reconocibles de Granada, caracterizada por su vidriado estannífero y por decoraciones en azul cobalto y verde cobre, con motivos vegetales, granadas o aves.

El proyecto de Lauña se inserta así en ese contexto histórico, proponiendo una reinterpretación contemporánea de la tradición cerámica desde una perspectiva conceptual. Su trabajo ha sido además reconocido recientemente con el primer premio en escultura de los Premios Gran Arte de la Diputación de Granada.

Posteriormente, parte de esta investigación artística pudo verse en la Feria de Arte Contemporáneo Lateral, donde el autor presentó un conjunto de seis piezas que desarrollan esta línea de trabajo. Junto a ellas, el artista decidió crear también obras de pequeño formato basadas en el mismo concepto, con la intención de acercar el arte contemporáneo a un público más amplio.

Con “Umami al-Lawaza”, Francisco Lauña propone así una reflexión artística en la que gastronomía, memoria cultural y tradición cerámica se entrelazan para generar un lenguaje escultórico propio, en el que Granada y otras culturas dialogan a través de la materia.