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El mapa político de Granada deja una fotografía clara: el bloque conservador amplía su ventaja mientras la izquierda vuelve a pagar el precio de la división.
El gran vencedor de la noche es el Partido Popular, que se impone con contundencia al alcanzar el 48,56% de los votos, un total de 62.246 apoyos. La magnitud del resultado sitúa al PP muy por encima del resto de fuerzas y consolida su posición como actor dominante en la capital granadina. Más que una victoria, los populares firman una demostración de fuerza que roza la mayoría absoluta del electorado emitido.
Vox, por su parte, mantiene una presencia sólida y se consolida como tercera fuerza política con un 12,27% y 15.731 votos. La suma de ambos partidos supera ampliamente el 60% de los sufragios escrutados, confirmando el peso creciente del espacio conservador en Granada capital y reforzando la hegemonía del bloque de derechas.
En el otro lado del tablero, el PSOE conserva la segunda posición, aunque a gran distancia del PP. Los socialistas obtienen un 20,37% de los votos, equivalentes a 26.113 papeletas, un resultado que les permite resistir, pero no disputar el liderazgo político de la ciudad. El dato refleja un suelo electoral todavía relevante, aunque insuficiente para frenar el avance popular.
Más fragmentado aparece el espacio situado a la izquierda del PSOE. Adelante Andalucía logra un 7,42% con 9.518 votos, mientras que Por Andalucía se queda muy cerca con un 7,01% y 8.989 apoyos. La cercanía entre ambas candidaturas evidencia una pugna interna por el liderazgo del espacio progresista y andalucista, aunque también pone de manifiesto el efecto debilitador de concurrir por separado. Unidas, ambas fuerzas superarían individualmente a Vox; divididas, reducen notablemente su capacidad de representación.
En los márgenes del panorama político también aparecen opciones de voto alternativo y protesta. SALF (Se Acabó la Fiesta) irrumpe con un 1,67% y 2.141 votos, captando parte del descontento ciudadano. PACMA mantiene un respaldo minoritario pero estable con un 0,51%, mientras que Escaños en Blanco alcanza el 0,33%, reflejando una pequeña expresión de rechazo institucional dentro del electorado.
La lectura global del escrutinio en Granada capital dibuja así una ciudad claramente inclinada hacia la derecha, con un Partido Popular fortalecido, una oposición socialista debilitada y una izquierda alternativa incapaz, una vez más, de traducir su peso conjunto en una fuerza política cohesionada.