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Imágenes de archivo Ramón Martín (Motril Digital)
ASAJA, COAG y Unión de Uniones convocan una protesta estatal por la subida del gasóleo, la falta de rentabilidad y la competencia de las importaciones, mientras UPA se desmarca de la movilización.
El campo volverá a hacer ruido en Madrid el próximo 28 de octubre. Agricultores y ganaderos tomarán las calles con una tractorada que llegará hasta el Ministerio de Agricultura para reclamar al Gobierno respuestas concretas ante el encarecimiento de los costes de producción y la pérdida de rentabilidad de las explotaciones. La protesta se celebrará apenas 32 días antes de las elecciones generales del 29 de noviembre, en un momento de especial relevancia política.
Bajo el lema «Producimos tu comida, merecemos vivir de nuestro trabajo», ASAJA, COAG y Unión de Uniones quieren denunciar una situación que consideran insostenible. La subida del gasóleo agrícola y los fertilizantes aprieta las cuentas del sector y amenaza con reducir los márgenes de unas explotaciones que soportan cada vez más gastos para mantener su actividad.
Las reivindicaciones abarcan cinco grandes frentes. Las organizaciones exigen un gasóleo profesional agrario con fiscalidad reducida y estable, así como bonificaciones directas al repostar y medidas de compensación por el encarecimiento del combustible y los fertilizantes. También reclaman una Política Agraria Común (PAC) con financiación suficiente para el periodo 2028-2034, sin recortes que pongan en riesgo las ayudas y las rentas del campo.
Otra de sus exigencias es garantizar precios justos para agricultores y ganaderos, mediante el cumplimiento efectivo de la Ley de la Cadena Alimentaria y medidas que eviten la venta por debajo de los costes de producción. A ello se suma el rechazo a la competencia que consideran desleal de productos importados, con especial preocupación por los acuerdos comerciales con Mercosur y Marruecos. Las organizaciones piden que los alimentos procedentes de terceros países cumplan requisitos equivalentes a los exigidos a los productores europeos en materia sanitaria, ambiental y de producción.
El sector reclama, además, una reducción de la burocracia y una simplificación de los trámites administrativos que permita dedicar más tiempo al trabajo en las explotaciones. El objetivo, sostienen los convocantes, es asegurar la rentabilidad de la actividad agraria y garantizar el futuro de quienes producen alimentos.
El Gobierno ha anunciado medidas para amortiguar el impacto de los costes, entre ellas la prórroga de ayudas vinculadas al gasóleo agrícola y apoyos para la compra de fertilizantes. Sin embargo, las organizaciones agrarias consideran que estas actuaciones no bastan para resolver los problemas de fondo y mantienen la presión para obtener compromisos adicionales.
La convocatoria también evidencia diferencias dentro del movimiento agrario. UPA se ha desmarcado de la tractorada estatal y ha optado por aplazar sus movilizaciones hasta después de las elecciones, apostando por trasladar sus propuestas a las distintas formaciones políticas. No obstante, la organización también ha protagonizado protestas específicas contra el encarecimiento de los carburantes.
Con los comicios a poco más de un mes, la movilización pretende situar los problemas del campo en el centro del debate público y reclamar soluciones que vayan más allá de las ayudas temporales. Por ahora, los convocantes no han detallado el horario ni el recorrido definitivo. La fecha, en cambio, está fijada: el 28 de octubre, Madrid será escenario de una nueva protesta de un sector que exige costes asumibles, precios justos, menos trabas y garantías para seguir produciendo.