
La Policía Nacional ha detenido en Granada a un hombre de 55 años acusado de arrojar aguafuerte contra un vigilante de seguridad en la estación de autobuses de la capital. El sospechoso, que se encuentra en situación de sinhogarismo y cuenta con alrededor de una veintena de antecedentes, habría preparado el líquido con la intención, según manifestó posteriormente a los agentes, de «dejarlo ciego».
Los hechos se produjeron el pasado 23 de agosto, alrededor de las 19:45 horas, después de que uno de los vigilantes llamara la atención del hombre por estar provocando altercados en las instalaciones. Tras el incidente, el detenido se habría desplazado hasta un establecimiento cercano para adquirir aguafuerte.
Según la investigación policial, el hombre introdujo posteriormente el producto en una botella de plástico y lo mezcló con un refresco, presuntamente para disimular el contenido. Después regresó a la estación y se acercó al vigilante al que había increpado, al que terminó arrojando el líquido a corta distancia.
El trabajador sufrió quemaduras en distintas partes del cuerpo, principalmente en el rostro, el cuello, la espalda y las piernas, además de lesiones en la córnea. La sustancia corrosiva llegó incluso a deteriorar parte de la pulsera metálica que llevaba y atravesó el chaleco de protección.
El agresor también habría lanzado el aguafuerte contra un segundo vigilante, aunque en este caso no se produjeron lesiones personales. El líquido sí provocó daños en su chaleco.
La Policía Nacional trasladó este martes al detenido a disposición judicial. Finalmente, el hombre quedó en libertad provisional, a la espera de que continúe el procedimiento judicial.
El arrestado ya había protagonizado anteriormente otros episodios conflictivos en el entorno de la estación, según las fuentes consultadas.