Coviran Granada se impone a la adversidad y tumba al MoraBanc Andorra en un final de infarto (89-86)
Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
La mañana del domigo en el Palacio tenía algo de desafío anticipado, como si el partido no solo fuese contra el MoraBanc Andorra, sino también contra las ausencias, las dudas y el desgaste acumulado. Pero el Coviran Granada decidió convertir ese contexto adverso en combustible. Y lo hizo con carácter.
El marcador final, 89-86, apenas resume la dimensión de una victoria que fue más resistencia que brillantez, más convicción que comodidad. El equipo de Arturo Ruiz, remendado por las bajas antes y durante el encuentro, encontró en la colectividad una forma de sobrevivir. Y después, de imponerse.
El inicio no fue sencillo. Andorra golpeó primero, afinado desde el perímetro, con triples que marcaron territorio y obligaron a los locales a reaccionar. Pero Granada supo ajustar, cerrar líneas y convertir la defensa en el punto de inflexión. Poco a poco, nombres como Costa, Bozic o Rousselle empezaron a aparecer no solo en la estadística, sino en el pulso del partido.
El primer cuarto ya dejaba una pista: 20-19 y sensaciones de que el rumbo podía cambiar. Y cambió. En el segundo acto, el equipo nazarí elevó su intensidad, secó el ataque visitante durante tramos importantes y encontró acierto en momentos clave. Dos triples consecutivos de Rousselle encendieron el pabellón y obligaron a reaccionar al banquillo rival. Aun así, Andorra no se desenganchó, y el descanso llegó con un 41-35 que prometía batalla.
La segunda mitad fue un vaivén emocional. Granada salió enchufado, ampliando la ventaja con determinación, pero entonces apareció la tormenta visitante: una lluvia de triples liderada por Evans, Pons y un Best imparable, que cambió el guion y colocó a Andorra por delante. El partido entró en ese terreno donde cada posesión pesa y cada error se paga.
Y ahí, cuando más exigía el momento, el Coviran Granada respondió con personalidad. Rousselle ajustó el marcador desde el perímetro, Costa manejó los tiempos con inteligencia y Bozic aportó ese equilibrio silencioso que sostiene equipos. El empate a 71 a falta de seis minutos no era un punto de llegada, sino el inicio de un nuevo partido dentro del partido.
El tramo final fue pura tensión. Intercambio de golpes, defensas apretadas y decisiones bajo presión. Jassel Pérez culminó la remontada con una penetración valiente, y Costa amplió la renta desde el triple en uno de esos momentos que definen partidos. Aun así, Andorra no se rindió: Best volvió a aparecer para empatar a 82 y mantener la incertidumbre hasta el final.
Pero esta vez, Granada no soltó la ventaja. Supo gestionar los últimos minutos con una mezcla de paciencia y firmeza, cerrando el aro y aprovechando cada oportunidad. El 89-86 final no solo certificó la victoria, sino también una idea: este equipo, incluso golpeado, sabe competir.
Quinto triunfo de la temporada, segundo consecutivo, y una sensación que va más allá del resultado: cuando el grupo cree, las ausencias pesan menos. Y esa, quizá, es la mayor victoria de todas.
Ficha técnica
Coviran Granada: Elias Valtonen 7, Lluís Costa 16, Luka Bozic 15, Amida Brimah 7 y Mehdy Ngouama 11 – quinteto titular – Jonathan Rousselle 12, Tunde Olumuyiwa 8, Edu Durán 0, Pere Tomàs 3, Jassel Pérez 2 y William Howard 8.
Árbitros: Emilio Pérez Pizarro, Carlos Cortés y Raúl Zamorano. Eliminaron por 5 faltas personales al visitante Pustovyi.
Incidencias: Partido correspondiente a la vigésimo octava jornada de competición en la Liga Endesa disputado en el Palacio Municipal de Deportes de Granada ante 5994 espectadores. Antes del inicio se hizo entrega de dos becas de grupo PACC a Paula Dabat y Jesús Vázquez, dos jugadores de nuestras categorías inferiores.