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Covirán Granada compite hasta el final ante Gran Canaria, pero se queda sin premio en el Palacio

Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)

El Covirán Granada afrontaba en la tarde del sábado un partido de enorme exigencia en el Palacio de Deportes, en un duelo clave ante Dreamland Gran Canaria. Con una sola victoria en su casillero, el conjunto dirigido por Arturo Ruiz buscaba un triunfo de prestigio ante uno de los equipos más sólidos de la competición.

Desde el salto inicial, Covirán Granada salió decidido a marcar territorio. Los locales comenzaron mandando en el marcador gracias a su intensidad defensiva y al acierto exterior, llegando pronto a abrir pequeñas rentas. El equipo nazarí encontraba buenas situaciones ofensivas y castigaba desde el triple para colocarse con siete puntos de ventaja en los primeros compases. La reacción visitante no se hizo esperar, pero los granadinos supieron competir cada posesión, cerrando el primer cuarto con un ajustado 20-18 que reflejaba la igualdad del choque.

El partido quedó marcado por la desafortunada lesión de Miguel Salvó del equipo canario. El alero se dañó la rodilla derecha de manera fortuita durante una entrada a canasta y tuvo que abandonar la pista en camilla, visiblemente dolorido. El jugador recibió una prolongada ovación del público mientras era retirado, a la espera de conocer el alcance de una lesión que podría ser grave.

En el segundo periodo, Covirán Granada mantuvo el pulso. El encuentro entró en una fase de máxima igualdad, con alternativas constantes y mucha tensión sobre la pista. Pese a algunos momentos de dificultad, el conjunto rojinegro volvió a dar un paso al frente, recuperó la iniciativa en el marcador y obligó al banquillo visitante a solicitar tiempo muerto. La energía del Palacio empujaba a los suyos y, tras un parcial muy disputado, los granadinos se marchaban al descanso por delante, 44-42, dejando todo abierto para la segunda mitad.

Tras el paso por vestuarios, Covirán Granada continuó mostrando carácter. El partido se convirtió en un intercambio continuo de canastas, con los locales respondiendo a cada intento de escapada rival. El trabajo en la pintura y la valentía en ataque permitieron a los de Arturo Ruiz mantenerse siempre cerca, llegando al final del tercer cuarto con un ajustadísimo 67-68 que auguraba un desenlace de infarto.

En el último periodo, Covirán Granada no bajó los brazos en ningún momento. A pesar de verse por detrás en algunos tramos, el equipo reaccionó con orgullo, apretó el marcador y llegó a colocarse a un solo punto, demostrando una enorme capacidad de lucha. Sin embargo, en los minutos finales, el acierto exterior y la experiencia del conjunto visitante marcaron la diferencia, impidiendo la remontada definitiva.

Finalmente, el marcador se cerró con un 83-90 que no hace justicia al esfuerzo de Covirán Granada, que compitió de tú a tú durante los cuarenta minutos y dejó sensaciones muy positivas, reafirmando su identidad y su fortaleza como local pese al resultado adverso.