
La 70.ª edición del Festival de Eurovisión quedará como una de las más extrañas y simbólicas de los últimos años. Viena volvió a convertirse en capital musical de Europa acogiendo el certamen en el Wiener Stadthalle, pero el ambiente era muy distinto al de otras ediciones: menos euforia televisiva, más tensión política y una sensación general de cambio dentro del propio festival.
La retirada de varios países —entre ellos España— marcó profundamente la edición. RTVE decidió no participar, y por primera vez en décadas muchos españoles siguieron la final únicamente a través de YouTube y redes sociales. El público casual prácticamente desapareció, aunque los eurofans más fieles mantuvieron viva la conversación online durante toda la semana.
Musicalmente, Eurovisión 2026 dejó una sensación curiosa: no fue un año especialmente brillante en cuanto a canciones memorables, pero sí uno de los más impredecibles. Había pocas candidaturas claramente favoritas y muchas propuestas “correctas”, aunque también surgieron apuestas originales que destacaron precisamente porque rompían la fórmula habitual del festival.
La victoria búlgara fue probablemente el momento más impactante de la noche. DARA, con Bangaranga, mezcló electrónica contemporánea, ritmos balcánicos y referencias folklóricas inspiradas en las tradiciones kukeri. La actuación tenía fuerza visual, personalidad y una energía distinta al resto de competidores. Tanto jurados como televoto coincidieron de forma bastante clara: Bulgaria era la candidatura más completa del año.
Israel terminó en segunda posición gracias a una propuesta emocional y muy apoyada por el televoto, mientras que Rumanía confirmó el gran regreso del pop del Este europeo con un sólido tercer puesto. Australia volvió a demostrar su enorme capacidad escénica, e Italia se mantuvo entre las grandes potencias musicales del certamen.
Finlandia, una de las favoritas de los fans antes de la gala, acabó sexta pese a tener una de las propuestas más intensas y modernas de la edición.
Por contraste, varios países históricos vivieron una noche difícil. Suecia firmó uno de sus peores resultados en años, Alemania quedó hundida en la clasificación y el Reino Unido terminó último con apenas un punto, algo que provocó una auténtica tormenta de críticas en la prensa británica.
| Posición | País | Puntos |
|---|---|---|
| 1 | Bulgaria | 516 |
| 2 | Israel | 343 |
| 3 | Rumanía | 296 |
| 4 | Australia | 287 |
| 5 | Italia | 281 |
| 6 | Finlandia | 279 |
| 7 | Dinamarca | 243 |
| 8 | Moldavia | 226 |
| 9 | Ucrania | 221 |
| 10 | Grecia | 220 |
| 11 | Francia | 158 |
| 12 | Polonia | 150 |
| 13 | Albania | 145 |
| 14 | Noruega | 134 |
| 15 | Croacia | 124 |
| 16 | República Checa | 113 |
| 17 | Serbia | 90 |
| 18 | Malta | 89 |
| 19 | Chipre | 75 |
| 20 | Suecia | 51 |
| 21 | Bélgica | 36 |
| 22 | Lituania | 22 |
| 23 | Alemania | 12 |
| 24 | Austria | 6 |
| 25 | Reino Unido | 1 |
El resultado final reflejó bastante bien el espíritu de esta edición: una Europa dividida políticamente, un festival menos masivo en algunos países, pero todavía capaz de generar momentos únicos cuando aparece una candidatura verdaderamente distinta. Bulgaria aprovechó perfectamente ese contexto y consiguió una victoria histórica que muchos fans ya consideran una de las más sorprendentes de la década.