
Almuñécar rendirá homenaje al artesano sexitano Félix Jiménez Ruiz con la inauguración de un monolito junto a su taller en la Carrera de la Concepción. Será este sábado, 19 de septiembre, a las 13 horas, y se reconocerá toda una vida dedicada a la talabartería y a un oficio que aprendió desde niño en el taller familiar y que, con 93 años, continúa manteniendo vivo en el mismo lugar donde ha trabajado durante décadas.
El monolito que albergará una de sus obras y cuya estructura ha sido realizada íntegramente por la empresa local Taller Montes, empleando aluminio y vidrio. El proyecto pone en valor el talento y la producción local, uniendo la creación artística de Félix Jiménez Ruiz con el trabajo técnico y artesanal de Taller Montes.
El homenaje se enmarca en el programa municipal de Honores y Distinciones, impulsado por la Concejalía de Cultura, para reconocer a personas que, por su trayectoria profesional, cultural o humana, han contribuido al patrimonio material e inmaterial de Almuñécar.
Félix Jiménez Ruiz nació el 31 de octubre de 1931 y pertenece a una de las últimas generaciones de talabarteros, albardoneros y guarnicioneros de Andalucía. Desde el taller familiar, fundado por su padre en 1921 en la Carrera de la Concepción, ha dedicado toda su vida a la elaboración artesanal de monturas, aparejos y artículos de cuero para caballos, mulos y burros. Comenzó con tan sólo 8 años y con el paso del tiempo ha sabido adaptar su trabajo a las nuevas demandas, elaborando también piezas decorativas y manteniendo vivas unas técnicas transmitidas de generación en generación, convirtiéndose en un referente de la artesanía tradicional sexitana.
La talabartería es un oficio artesanal tradicional que consiste en trabajar el cuero para fabricar y reparar objetos relacionados principalmente con los caballos y otros animales de carga. Entre los productos más habituales se encuentran las sillas de montar, las riendas, las cinchas, las cabezadas y diferentes tipos de correajes.
El talabartero o talabartera realiza diferentes tareas. Primero selecciona el cuero más adecuado según el objeto que va a fabricar. Después mide, diseña y corta las piezas, para posteriormente unirlas mediante costuras, remaches y otros elementos. También puede moldear el cuero, colocar hebillas y herrajes y decorar las piezas mediante grabados, dibujos o técnicas de repujado.
Este oficio requiere mucha habilidad manual, paciencia y precisión, además de conocer bien las características del cuero y las herramientas necesarias para trabajarlo. Tradicionalmente, los conocimientos de la talabartería se transmitían de maestros a aprendices a través de la práctica y la experiencia.
Aunque antiguamente estaba muy relacionada con el mundo del campo, los caballos y los animales de carga, en la actualidad la talabartería también se utiliza para elaborar otros productos artesanales de cuero, como cinturones, bolsos, fundas y distintos accesorios.
La talabartería es, por tanto, un oficio que conserva una parte importante de la tradición artesanal y que combina el trabajo manual, la creatividad y el conocimiento de un material tan antiguo como el cuero.