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Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
El rugido de las clásicas volvió a escucharse este fin de semana en Motril de la mano del Club Antaño de Motos Antiguas, que reúne en su tradicional concentración a cerca de un centenar de motocicletas llegadas desde distintos puntos de España e incluso desde Alemania. Una cita que comenzó en la tarde del sábado y que este domingo continúa con una ruta de unos setenta kilómetros por distintos enclaves de la Costa Tropical. La alcaldesa de Motril, Luisa García Chamorro, acompañada por los ediles Gerardo Romano e Inmaculada Torres, dio la salida a la ruta motorizada comarcal.
La Plaza de la Coronación fue el punto de encuentro para los participantes, que iniciaron el programa con la recepción de los inscritos antes de protagonizar un vistoso pasacalles y una visita a la fábrica de Nuestra Señora del Pilar. La jornada concluyó con una cena de convivencia en el Pabellón Municipal, preludio de un domingo en el que las monturas históricas han vuelto a echarse a la carretera con destino a Vélez de Benaudalla, Carchuna y otros rincones del litoral motrileño, donde compartirán la tradicional sardinada con migas y productos típicos de la comarca.
Pero más allá del carácter festivo del encuentro, la concentración constituye un auténtico homenaje al patrimonio sobre dos ruedas. Todas las motocicletas participantes superan los treinta años de antigüedad y representan una parte esencial de la historia de la automoción. Son máquinas que marcaron una época y que, gracias al mimo y la dedicación de sus propietarios, se conservan en un estado que desafía el paso del tiempo.
Cada depósito reluciente, cada cromado perfectamente pulido y cada motor que vuelve a cobrar vida son el resultado de incontables horas de restauración, búsqueda de piezas y cuidados constantes. Sus dueños no sólo mantienen vivas estas joyas mecánicas, sino que las convierten en auténticos museos andantes que despiertan la admiración de vecinos y visitantes allí por donde circulan.
No es extraño ver cómo los más veteranos evocan recuerdos de juventud al contemplarlas, mientras los más jóvenes descubren modelos que forman parte de una época en la que la mecánica y el diseño poseían una personalidad inconfundible. El paso de la caravana de motos antiguas por las carreteras y calles de la comarca se transforma así en un espectáculo cargado de nostalgia y de historia.
El Club Antaño de Motos Antiguas de Motril vuelve a demostrar con esta concentración que la pasión por las clásicas trasciende generaciones y fronteras. Porque estas motocicletas son mucho más que vehículos; son testigos de una época, piezas de colección que siguen rodando con la misma dignidad con la que fueron concebidas y que continúan despertando miradas de asombro y admiración décadas después de abandonar las cadenas de montaje.