Rescates al límite en Granada y Monachil: 72 horas del hielo al barranco
Foto Ramón Martín (Motril Digital)
La sucesión de intervenciones en la provincia de Granada ha puesto a prueba a los especialistas del Grupo de Rescate e Intervención en Montaña, que en apenas unos días han tenido que actuar en tres escenarios muy distintos: un barranco, una zona de alta montaña y un entorno de esquí marcado por el mal tiempo.
La última actuación se produjo el 17 de marzo en el término municipal de Otívar. Allí, en el barranco de río Verde, un barranquista sufrió un accidente que le provocó una posible fractura en el pie derecho, lo que le impedía salir por sus propios medios. Tras recibir el aviso del servicio de emergencias, los rescatadores accedieron a la zona junto a la unidad aérea, inmovilizaron la extremidad con una férula y evacuaron tanto al herido como a su acompañante. Posteriormente, fue trasladado a un centro hospitalario de la capital granadina.
Un día antes, la atención se centró en la alta montaña de Güéjar Sierra, concretamente en el paraje Puntal Tajos Negros. Allí, un joven de 20 años se encontraba en una situación crítica: sin el equipo adecuado, con frío extremo y en una ladera helada con riesgo de caída. La falta de luz impidió el uso inicial del helicóptero, obligando a los especialistas a avanzar durante horas a pie, a más de 2.700 metros de altitud, utilizando crampones y piolets. Tras más de cinco horas de progresión, lograron alcanzarlo con síntomas de hipotermia severa. Una vez estabilizado, iniciaron el descenso hasta un refugio, desde donde fue evacuado al día siguiente sin necesidad de ingreso hospitalario.
El operativo más complejo, sin embargo, se había iniciado el sábado 14 de marzo en la zona de Capileira. Dos mujeres quedaron bloqueadas en el paraje de El Portillo debido a problemas con su material de esquí y a unas condiciones meteorológicas extremadamente adversas. El fuerte viento, la niebla y las bajas temperaturas dificultaron enormemente el rescate, obligando a los agentes a recorrer a pie varios kilómetros tras ser insertados parcialmente por aire. Incluso otros efectivos activados desde la estación de esquí no pudieron completar la intervención al confirmarse que las afectadas habían logrado refugiarse.
Los especialistas lograron finalmente llegar hasta ellas tras horas de marcha en condiciones límite. La situación obligó a todos a pasar la noche en un refugio de montaña, ya que el agotamiento y el temporal hacían imposible continuar. No fue hasta la mañana siguiente cuando pudieron ser evacuadas por helicóptero, sin que ninguna requiriera asistencia sanitaria.
En conjunto, estas tres intervenciones reflejan la complejidad de los rescates en entornos naturales y la importancia de la preparación y el equipamiento adecuados, especialmente en zonas de alta montaña donde las condiciones pueden cambiar de forma extrema en cuestión de horas.

