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Imágenes extraidas de Canal Sur TV
Canal Sur TV ha puesto el foco sobre un problema silencioso que desde hace años avanza puerta a puerta en pleno centro de Motril. Lo que comenzó en 2018 como pequeños desperfectos en muebles y marcos de madera se ha convertido, según denuncian los vecinos de la calle Mercado Bajo y viviendas colindantes, en una auténtica pesadilla provocada por una plaga de termitas que continúa devorando lentamente el interior de varios inmuebles.
Los afectados aseguran en el reportaje de la TV autonómica, que estos insectos han encontrado en las antiguas estructuras de madera un refugio perfecto y una fuente constante de alimento. Puertas huecas, marcos debilitados, paredes dañadas e incluso elementos estructurales afectados forman ya parte del día a día de unas familias que llevan años conviviendo con reparaciones continuas y una creciente sensación de impotencia.
“Primero pensamos que eran daños aislados, algo puntual, pero cada vez aparecían más zonas afectadas”, explica una de las residentes, que asegura haber tenido que cambiar varias puertas de su vivienda por el deterioro causado por las termitas. Otra vecina relata cómo descubrieron el problema al comprobar que un mueble “se deshacía poco a poco”, mientras los insectos continuaban extendiéndose por paredes y tabiques.
La preocupación vecinal ha ido creciendo a medida que la plaga se ha propagado a distintos inmuebles de la misma manzana. Los residentes sospechan que un solar cercano podría encontrarse en el origen del problema, aunque insisten en que lo prioritario ahora es una actuación coordinada que permita frenar definitivamente la expansión de estos insectos.
El temor ya no se limita únicamente al deterioro de la madera. Los vecinos aseguran que técnicos especializados les han advertido del alcance que puede llegar a tener una plaga de este tipo cuando permanece activa durante años. Según relatan, las termitas atraviesan distintos materiales en busca de nuevos puntos donde alimentarse, comprometiendo progresivamente zonas sensibles de las viviendas.
Cansados de esperar una solución definitiva, los afectados han decidido acudir al Defensor del Pueblo Andaluz con la esperanza de encontrar respaldo institucional a una situación que describen como insostenible. Paralelamente, el administrador de la finca mantiene conversaciones con el Ayuntamiento de Motril para estudiar posibles actuaciones frente a un problema que, según denuncian, lleva más de ocho años sin resolverse.
Mientras tanto, las familias continúan conviviendo con una amenaza invisible que avanza lentamente tras las paredes de sus casas y que, aseguran, no deja de generar gastos, incertidumbre y miedo a que el deterioro siga alcanzando nuevas viviendas del entorno.